Fundado en 1910
Cosas que pasanAlfonso Ussía

La invasión

Ceuta es España desde el año 1580. Tres siglos y medio antes de la instauración del Reino de Marruecos, la plaza de Ceuta era española. El Polisario es consecuencia de la URSS. Pasan los años, los decenios y hasta un siglo completo, para que los actores sean los mismos y la violencia sea el fruto de la ignominia

No hay que confundir al pueblo saharaui con el Frente Polisario. Más aún, los saharauis son víctimas de los polisarios, que nacieron y se armaron con la ayuda de la URSS y de Argelia. El enfermito que ha acogido España por exigencia de Podemos es un pájaro de cuentas, responsable de crímenes, torturas y vejaciones. En Madrid, a finales de los setenta, se paseaba ufano y prepotente. En más de una ocasión se alojó en la Embajada Soviética, recién inaugurada. Una embajada con una representación diplomática muy confusa. El embajador, Sergio Bogomolov, carecía de mando. El que decidía era un joven secretario de Embajada, Igor Ivanov, que hablaba un español perfecto y terminó de secretario de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa cuando se extinguió la URSS. Y allí jugaban al ajedrez, Victor Afanasiev, Yuri Kozhyn y un marino, Valery Nadolnik, que se pimplaba al mujerío progre por su parecido físico con Clint Eastwood.

Pero quien en verdad advertía a los diplomáticos de lo que estaba bien y lo que no cumplía con la corrección soviética, era Julio, el chófer del embajador, miembro de la KGB y español de nacimiento. Fue uno de los niños que el Frente Popular envió a la URSS cuando Stalin dejó de creer en los beneficios de la Guerra Civil española. Para celebrar el establecimiento de relaciones al máximo nivel entre España y la URSS, Juan Garrigues, que tenía una compañía de exportación –CIEX–, de productos a la URSS, organizó una fiesta flamenca cerrando el Corral de la Morería. Bogomolov aceptó encantado la invitación, así como sus «subalternos». Pero dos de ellos, Ivanov y Julio, el chófer, que era el jefe de verdad, desmontaron el plan con su rotunda negativa. Y con los soviéticos, también se quedaron sin fiesta el embajador de Argelia, Khaled Kheladi, y cuatro altos representantes del Polisario, entre los que se hallaba el enfermito cobijado por el Gobierno de España.

La represalia de Marruecos, no se ha hecho esperar. Y nos ha mandado a siete mil jóvenes y nada famélicos invasores a nuestra ciudad africana. Lo intentarán también con Melilla. No son inmigrantes, sino soldados. Tarde y mal, como siempre, el Gobierno de Sánchez, ante la imposibilidad de medios de 200 guardias civiles y policías nacionales para detener la invasión, ha ordenado el despliegue del Ejército. Las Fuerzas Armadas, en casos tan graves como el de Ceuta, no están para exhibirse y advertir de su presencia, sino para actuar. Y la primera actuación no es otra que devolver a marruecos a los siete mil u ocho mil invasores. Los podemitas y demás beneficiados de la Izquierda, se refieren a ellos como «inmigrantes». Los «inmigrantes» soldados, han intentado con violencia entrar y ocupar casas y propiedades particulares. El presidente de la Ciudad de Ceuta ha pedido más presencia militar y menos caricias y ayudas a los invasores. Se trata de una situación pre-bélica, consecuencia del amparo del Gobierno de España al torturador y terrorista polisario. Iglesias se ha marchado de la política, o le han echado de la política, pero lo ha hecho con un último regalo envenenado.

Por desgracia, a la fuerza sólo se le vence con la fuerza. Al ataque, sólo con la defensa. No sirven las palabras, y menos aún cuando las pronuncia la más nefasta ministra de Asuntos Exteriores de la Historia de España, que no se entera de nada, y cuando lo hace, se entera al revés.

Ceuta es España desde el año 1580. España rotunda. Tres siglos y medio antes de la instauración del Reino de Marruecos, la Plaza de Ceuta era española. El Polisario es consecuencia de la URSS. Pasan los años, los decenios y hasta un siglo completo, para que los actores sean los mismos y la violencia sea el fruto de la ignominia. Hay que echarlos, aumentar la presencia de las Fuerzas de Orden Público, permitir la acción de las Fuerzas Armadas, sanar la herida con Marruecos y dar de alta al infame cobijado por Sánchez y por Iglesias.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 19 de mayo de 2021
comentarios
tracking

Compartir

Herramientas