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HorizonteRamón Pérez-Maura

Los muertos del Ministerio de Transición Ecológica

En cambio, ayer tuvimos una decisión judicial de enorme calado: la juez que instruye la causa por la tragedia de la pasarela de El Bocal en Santander ha abierto causa penal contra dos funcionarios de la Demarcación de Costas en Cantabria, dependiente del Ministerio de Sara Aagesen

Acabamos de ver la comparecencia en el Senado de la ministro de Transición Ecológica y Reto Demográfico de España para rendir cuentas por el apagón de hace casi un año. Fue un ejercicio notable de funambulismo. En resumidas cuentas, se debió a una concatenación de fallos imprevisibles. Pero según nos explicó, no se puede culpar al jefe de todo ello que es la propia titular de ese ministerio: la compareciente Sara Aagesen. La culpa no fue de nadie.

No tenemos la certeza de cuántos muertos provocó indirectamente el apagón. La cifra oscila entre 5 y 8, uno de ellos en Portugal. Y la causa del apagón allí tuvo su origen en España, no nos equivoquemos. Fallecimientos provocados por intoxicaciones con generadores, incendios por velas o fallos en equipos médicos. Nadie se hizo responsable de ellos.

En cambio, ayer tuvimos una decisión judicial de enorme calado: la juez que instruye la causa por la tragedia de la pasarela de El Bocal en Santander ha abierto causa penal contra dos funcionarios de la Demarcación de Costas en Cantabria, dependiente del Ministerio de Sara Aagesen. Tan pronto como se produjo la tragedia que costó la vida a seis jóvenes y dejó otra herida de gravedad apareció por Santander el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, para decir que todas las administraciones tenían que asumir la responsabilidad del colapso de la pasarela: gobiernos central y autonómico y Alcaldía de Santander.

Parece que la juez Rosa Martínez no opina lo mismo. Sólo ha imputado a cargos de la Administración central a la que considera «la única responsable de garantizar la adecuada conservación y mantenimiento». Como se ha ido sabiendo, la pasarela nada tenía que ver con el diseño del proyecto aprobado y como explicó la alcaldesa Gema Igual, el ayuntamiento se había comprometido a hacerse cargo cuando se finalizara la obra y se les entregase. Cosa que nunca ocurrió.

Cabe preguntarse también sobre la competencia de quienes realizaron este proyecto en 2014, con otro gobierno. Porque el examen de los restos de la plataforma muestra que todos los tornillos están oxidados. No creo que haga falta ser ingeniero industrial ni medio ambiental para saber que el hierro al borde del mar se oxida por el salitre. Pasé mi infancia y adolescencia al borde de la bahía de Santander, regateando cada fin de semana y ese conocimiento se adquiere en el primer momento. Mar y óxido van de la mano. ¿Quién escogió esos tornillos para la pasarela? ¿Eran más baratos? ¿Más baratos que seis vidas?

En estos días he visto a la alcaldesa de Santander emocionada por la tragedia acaecida en su municipio. Algo brutal. Está claro que no hace falta una especial sensibilidad para conmoverte por la muerte de seis personas. Seis jóvenes. Pero ha llegado la hora de que otros afronten la responsabilidad de lo allí ocurrido. Sí, también la miembro de la Policía Municipal que no hizo caso cuando un vecino llamó y denunció la situación de la pasarela. Pero, ante todo, quien nunca terminó la creación de la senda y dejó la pasarela en el abandono. Sara Aaegesen no se puede librar de todas. La responsabilidad es de quien es.

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