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GaleanaEdurne Uriarte

A Sánchez solo le falta una flotilla a Irán

El discurso de Sánchez el miércoles explica por qué Irán puso su foto en sus misiles

Ayer, el diario El País le dedicó una página a Silvio Rodríguez, cantante y defensor de la dictadura cubana, con un titular propagandístico del comunismo que resume bien la posición de la izquierda mundial y sus alianzas: «El mundo lo dirige un régimen belicista, asesino y autoritario. Y no es Cuba». Ni el diario Granma lo habría transmitido mejor. En otras palabras, el mal es Estados Unidos, y la izquierda se alía con quienes considera sus víctimas y sus socios ideológicos antiimperialistas, sea la dictadura cubana, la chavista o la iraní. Este fue el otro inquietante lado del 'No a la guerra' de Sánchez el miércoles en el Congreso, que ni el propio cantor del comunismo cubano habría superado.

La mayoritaria posición de los españoles contra la guerra (como lo muestra de nuevo el barómetro de marzo de Dym) ha hecho que a pocos les importe este alineamiento del Gobierno de España contra Estados Unidos y cerca de las peores dictaduras del mundo. El antiamericanismo de la comparecencia de Sánchez igualó lo peor de sus socios comunistas y dejó al descubierto por qué la dictadura iraní ha puesto su imagen en sus misiles. La bancada socialista intentó una débil protesta llamándolo bulo, pero ni siquiera el propio Sánchez lo desmintió. Y no solo porque el dato ha sido ratificado por las principales agencias del mundo, sino porque está cómodo en ese alineamiento.

Sánchez ha logrado mantenerse ocho años en el poder con su alianza con comunistas y nacionalistas, sostiene un sólido porcentaje de voto con la atracción de la extrema izquierda, y ahora pretende también tener un papel internacional relevante como líder contra Trump y el imperialismo americano. Y eso incluía la defensa del chavismo o de Hamás, y ahora también de la dictadura cubana. Justamente después de su comparecencia y en la sesión de control, Bildu le pidió a Albares mayor apoyo al régimen cubano, y Albares no eludió la exigencia, sino todo lo contrario. En su defensa de la dictadura cubana con el eufemismo del «pueblo cubano», le faltó apuntarse a la flotilla de Pablo Iglesias, Bildu y la extrema izquierda mundial. Y fue más allá cuando dijo que todo estaba conectado: Cuba, Venezuela, Palestina, Irán. Y en efecto, lo está, es la red internacional de alianzas del Gobierno de España con la que la izquierda intenta apuntalar su estrategia nacional.

«Estaremos siempre al lado del derecho internacional», remachó Albares su acuerdo con Bildu sobre Cuba, lo que da una idea de lo que significa derecho internacional para la izquierda. En la línea del «no hay derechos humanos sin legalidad internacional», que acababa de pronunciar Sánchez, o que da igual la represión en Irán o en Cuba, porque lo esencial es que las dictaduras china y rusa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas definan qué es legalidad internacional.

En ese contexto, el Gobierno y sus socios aprobaron el jueves una modificación de la ley de Memoria para indemnizar a las «víctimas de la represión» en la Transición, algo que el PSOE había pactado con Bildu hace tiempo, en esa memoria antidemocrática que elimina a ETA y alarga el franquismo hasta 1983. Porque, como bien dijo Albares, todo está conectado, y todos están en la misma flotilla de eso que llaman la Internacional Progresista.

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