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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Xi Sanchín patea al Supremo (de nuevo)

Querido Líder ordena a su Cándido que inicie el borrado de la condena del fiscal delincuente, autor de un grave delito de guerra sucia política

Act. 11 abr. 2026 - 11:56

En breve asistiremos a una gran cumbre planetaria. Xi Jinping, el mayor autócrata del orbe, que incluso aspira a colonizar el mundo con su modelo de hombre fuerte y control social digital de la población, recibe a su mayor admirador e imitador occidental: Xi Sanchín. Se trata del intrépido líder socialista aplaudido por Hamás y cuyo retrato han pegado los iraníes en las cabezas de algunos de sus misiles.

En víspera de su partida a Oriente, Xi Sanchín ha decidido hacer un gesto de buen aprendiz de autócrata. Ha puesto a trabajar al siempre leal Cándido para que propine una nueva coz al Tribunal Supremo. Esta vez, la misión del jurista de la toga empolvada consiste en dejar limpio como una patena a García Ortiz, delincuente condenado en firme por un grave delito de guerra sucia política (que acometió con el objeto de perjudicar a una rival de Xi Sanchín). ¿Quién le dio la orden a Ortiz para que se lanzase a la caza del novio de la gran enemiga de su jefe? La respuesta resulta evidente.

La nueva fiscal general del Estado, también de fervoroso pedigrí «progresista», anunció ayer mismo que recurrirá ante el TC la sentencia condenatoria de su predecesor. Y si la fiscal, un apéndice del Gobierno, pide algo a Cándido, que es otro lacayo del Ejecutivo, ya sabemos cómo acabará la cosa: quedará borrada la condena de Ortiz, como antes se hizo con la de los ERE, en una de las mayores gamberradas antijurídicas de la España reciente, y con las penas del golpe separatista de 2017.

En los países con seguridad jurídica y un sistema de libertades y derechos sólido las sentencias del más alto tribunal de la nación se respetan. Aquí, en Sanchistán, también. Faltaría más. Pero siempre que no molesten al autócrata.

La semana pasada se procedió a indultar a seis seudo sindicalistas asturianos, que con una protesta ilegal habían acosado a un pastelero de Gijón hasta arruinarlo. A la izquierda no le gustó la sentencia del Supremo contra ellos. Así que montaron una campaña y el Gobierno acabó indultándolos a petición de la vicepresidenta Díaz. Nuestra situación política es hoy tan fulera que la promotora de la medida ni siquiera se molestó en acudir al Consejo de Ministros donde se tomó la decisión. Viceboutique se encontraba de vacaciones en México y le daba un poco de pereza volver a trabajar. Así que se fumó el Consejo y se quedó tan ancha en su tumbona azteca.

Sanchistán ha degenerado en una especie de régimen bananero con barniz de democracia. Mientras se juzga un aparatoso caso de corrupción en el partido del Líder Supremo, con trajín de billetes en su sede central incluido, Xi Sanchín pasa de todo. No dice ni pío sobre las chorizadas del ministro que era su mano derecha y vuela a lisonjear al mandatario de la mayor dictadura del planeta (enconando así todavía más su pésima relación con la primera potencia del orbe, para más señas, una democracia capitalista).

En la comitiva oficial de Xi Sanchín viajará una quíntuple imputada. En efecto, la mujer del mandatario. Nos representará por ahí fuera al máximo nivel, e incluso con agenda pública, una señora particular que está en el banquillo acusada de corrupción. Ya no existe pudor alguno. No se molestan ni en guardar las apariencias. Lo raro es que no se hayan llevado también al Maestro Azagra para agasajar a los chinos con una interpretación especial con flauta de bambú de la afamada Danza de las Chirimoyas.

Estamos en el crepúsculo del sanchismo y apuran con pleno descaro los pocos meses que les quedan. Y es que no sería el primer caso en que en una sola vida se acaba pasando del Falcon a Soto del Real.

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