Aitana, la primera candidata creada por la inteligencia artificial
Gaitana es un símbolo de cómo la democracia se puede transformar en un fantasma
Gaitana, una creación de la inteligencia artificial (IA), candidata en las elecciones legislativas de Colombia, ha hecho campaña como una mujer de color azul. Su objetivo era representar, de la forma más fiel posible, a las comunidades indígenas del país. Hablaba en redes sociales de cuidar el agua o de frenar la explotación laboral. Y prometía trabajar por el pueblo a través de lo que llamaba «soberanía tecnológica comunitaria». Pero, sobre todo, proponía una nueva forma de convocar a los ciudadanos para que definan digitalmente cómo debe votar ella un proyecto de ley, o qué ideas debe proponer en el Legislativo. Todo ello, a través de un sistema de blockchain.
La creación de seres de ficción como representantes políticos no es inocente. Los seres humanos reales tienen defectos de los que carecen los personajes ficticios. Gaitana es un producto de la posdemocracia y poshumanismo donde la apariencia de participación y libertad sustituye la vida real social y política. Gaitana no tiene conciencia política ni responsabilidad moral. Detrás de su pretensión de representar a las comunidades indígenas, está la proyección de decisiones humanas ocultas tras los avances tecnológicos. Estamos pasando de creer en Dios a confiar en los fantasmas de internet, diseñados por la Inteligencia Artificial.
Gaitana revela la vulnerabilidad emocional e intelectual de los ciudadanos. Han perdido de vista la realidad y confían en fantasmas a la hora de ejercer su derecho al voto. Parece que participan muy directamente, pero en realidad se echan en brazos de los algoritmos de internet.
Gaitana es un símbolo de cómo la democracia se puede transformar en un fantasma. Vivimos en una sociedad que es resultado del poshumanismo, un movimiento tecnológico y social promovido desde Estados Unidos que no considera a los seres humanos como lo más importante, sino como una pieza dentro de una realidad compleja donde animales, tecnología sofisticada e IA deben llevar la iniciativa. Gaitana es un dios del siglo XXI que ha llegado para quedarse. Es hija del mercado y enemiga de la verdadera democracia.
Gaitana no es un personaje inventado por el pueblo, sino diseñado por élites que quieren seducir a los votantes más vulnerables a favor de los intereses exclusivos y excluyentes de quienes ejercen el poder político y financiero.
Gaitana IA no existe: los votos que ha recibido para el Senado han sido contados para Carlos Redondo, un ingeniero mecatrónico y creador de la interfaz. Los que ha recibido para la Cámara de Representantes, han servido a una socióloga llamada Alba Luz Rincón.
- Manuel Sánchez Monge es obispo emérito de Santander