El desprecio de Napoleonchu a su ministerio
Es difícil combinar con mayor estulticia la condición de ministro de Asuntos Exteriores y de miembro de la Carrera Diplomática. Lo menos que cabría esperar es que Napoleonchu luchara por mantener en su ministerio todas las competencias que son de su casa según la ley 'undefined'
En plena Semana Santa se produjo la que creo primera reunión preparatoria de la visita a España de Su Santidad el Papa el próximo mes de junio. El Real Decreto 267/2022, de 12 de abril, desarrolla con claridad la estructura orgánica básica del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. La Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes se divide, de acuerdo con su artículo 22, en dos subdirecciones: la Subdirección General de Viajes y Visitas Oficiales, Ceremonial y Órdenes y la Subdirección General de Cancillería.
En su primer apartado establece que la titularidad de la Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes corresponde al Introductor de Embajadores, cargo creado en 1626 por Felipe IV, aunque en aquella época recibía el nombre de 'Conductor'. Durante el reinado de Carlos III, se le atribuyó la competencia de «introducir» y presentar a los embajadores extranjeros recién llegados a la Corte al Rey, motivo por el que, desde entonces y hasta la fecha, el cargo se ha denominado 'Introductor de Embajadores'.
Y en su apartado 2a establece que la Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes tiene atribuidas distintas competencias. Entre otras es responsable de la preparación, coordinación y ejecución de los actos oficiales y de las ceremonias relacionados con la política exterior del Estado, tanto en España como en el exterior, y, en particular, de los viajes oficiales de Sus Majestades los Reyes y de las visitas de jefes de Estado extranjeros a nuestro país.
Pues esa primera reunión preparatoria de la visita de Su Santidad se ha celebrado al margen del Ministerio de Exteriores. Y a Napoleonchu le ha importado una higa. La reunión tuvo lugar en la Delegación del Gobierno en Madrid y fue presidida por el delegado, y con participación de los representantes de la Administración central, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento, la Conferencia Episcopal y de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.
Antes, por ejemplo en la última visita de San Juan Pablo II, mayo de 2003, esas importantes reuniones se celebraron, como siempre en casos precedentes, en el Salón de Embajadores del Palacio de Santa Cruz, con los mismos participantes, incluido el Delegado del Gobierno, y presididas por el director general de Protocolo, Cancillería y Órdenes e Introductor de Embajadores. Ahora, el Ministerio de Asuntos Exteriores no existe. Ni Napoleonchu ha reclamado para su ministerio las atribuciones que tiene según la ley. Es más, según un Real Decreto que él mismo promovió. ¿Se puede despreciar más a tu propio Ministerio?
Al día siguiente de esta reunión de Semana Santa, el 1 de abril, el ínclito delegado del Gobierno publicó una nota, diciendo que tuvo que convocar y presidir la reunión de coordinación preparatoria de la visita Papal porque no lo hicieron ni la Comunidad de Madrid, ni el Ayuntamiento, quienes reaccionan quejándose del Delegado, pero sin señalar lo que procede: esa preparación y coordinación, no corresponde ni a la Delegación del Gobierno, ni a la Comunidad, ni al Ayuntamiento. Corresponde al Ministerio de Asuntos Exteriores, como en todas las visitas de jefes de Estado extranjeros, incluido el Papa. Así lo marca la legislación vigente y en esta ocasión más que nunca. Los enemigos de la Iglesia podrán intentar otorgar a la visita papal un papel más o menos pastoral. Pero, cuando por primera vez un Papa se va a dirigir a las Cortes, es evidente que lo hace en su condición de jefe de Estado.
Es difícil combinar con mayor estulticia la condición de ministro de Asuntos Exteriores y de miembro de la Carrera Diplomática. Lo menos que cabría esperar es que Napoleonchu luchara por mantener en su ministerio todas las competencias que son de su casa según la ley. Me cabe la remota duda de si, como esta visita es también a Cataluña y Canarias, en el último momento Exteriores querrá coordinar todo cuando ya esté decidido. Me cuesta creerlo. Lo que está cedido, rendido está.