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HorizonteRamón Pérez-Maura

La mentira de los 22 millones

Hace falta tener desfachatez para mentir así. Porque si lo que dijo Sánchez fuera verdad, el arriba firmante, en lugar de «medio hombre» como Blas de Lezo, sería el Trihombre. Porque a mí Sánchez me cuenta como tres personas, aunque creo que sólo soy uno

Comprendo que estoy muy influido por mi reciente visita a Cartagena de Indias de la que les he hablado. La figura de Blas de Lezo me da vueltas en la cabeza y no puedo apartar de mi mente su apodo: «El medio hombre». Ya saben, le llamaban así porque en diferentes batallas había perdido la pierna izquierda, la movilidad del brazo derecho y su ojo izquierdo.

Me ha venido a la cabeza viendo a Sánchez en TikTok vestido con la camiseta de la selección española de fútbol y anunciándonos que tenemos 22 millones de empleados. Hace falta tener desfachatez para mentir así. Porque si lo que dijo Sánchez fuera verdad, el arriba firmante, en lugar de «El medio hombre» como Blas de Lezo, sería el Trihombre. Porque a mí Sánchez me cuenta como tres personas, aunque creo que sólo soy uno.

Estas mentiras siempre es mejor desmontarlas con un ejemplo. Y el ejemplo que mejor conocemos es el de uno mismo. Servidor de ustedes cotiza a la Seguridad Social como asalariado de la empresa editora de El Debate donde estoy en plantilla. Como es lógico, la empresa me hace una retención en mi nómina. Además, estoy dado de alta como autónomo para poder colaborar en otros medios de comunicación y por ello tengo que hacer una segunda contribución a la Seguridad Social. Y debo tener otra alta diferente como autónomo en mi calidad de agricultor a tiempo parcial. Ahí que se va otra cantidad a la Seguridad Social. Tres contribuciones y un solo cuerpo y alma. Y dejo al margen algunas colaboraciones en programas de televisión donde te hacen un contrato antes de entrar en el estudio y ese contrato caduca cuando sales por la puerta. Esos contratos también están dentro de los 22 millones de empleados que nos cuenta Sánchez.

Esto además tiene otra consecuencia. Tras 31 años cotizando como redactor de ABC y 4 años y siete meses como redactor de El Debate, ya tengo más de 35 años cotizados, el mínimo para poder cobrar en su momento la pensión máxima -si es que las sigue habiendo. Pero para eso tengo que seguir cotizando hasta los 67 años. No me vale para nada lo que me han obligado a contribuir como autónomo, como dos autónomos en verdad. Por eso no voy a recibir un céntimo, ni a los 67 años ni mañana si decido jubilarme. Ya me parecía a mí que esto de ser Trihombre no era tan buen negocio.

La realidad es que esto no es más que una parte de la gran mentira de las cifras de empleados que inventa Sánchez. Porque la mentira consiste en llamar empleados a lo que en realidad son afiliaciones. Y no olvidemos que en esa falsa estadística se cuentan como empleados a 800.000 «fijos discontinuos», personas que no perciben ningún salario, así como a becarios que no reciben el salario mínimo o a los empleados que están de baja y son sustituidos por otros que en realidad duplican el puesto, pero sin generar verdadero empleo.

Sánchez nos debe una explicación: ¿Cómo es posible que se dé un récord en el número de empleados y al mismo tiempo el gasto en subsidio de desempleo haya alcanzado una plusmarca de casi 25.000 millones de euros en el último ejercicio cerrado completo, el de 2025?

Ya sabemos. Con este Gobierno mentir no tiene consecuencias. Es más, cuanto más mientes, más te admiran. Incluso te premian.

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