Dos socialismos y una guerra
Trump también se despachó a gusto con otros aliados como Francia o Italia. Pero esta vez a España ya la dejó en segunda división. Contra nosotros habló el secretario de Estado, Marco Rubio
El pasado martes vivimos una nueva ofensiva de Trump contra los aliados —o ¿seremos ya exaliados?— europeos y nos advirtió que después de no ayudar en Ormuz cuando nos pidió que lo hiciéramos, ahora podemos ocuparnos de abrir el estrecho de Ormuz nosotros que somos quienes de verdad necesitamos ese petróleo. Estados Unidos produce suficiente crudo como para no depender de nadie. Y la recuperación del petróleo venezolano está en el horizonte.
Cuando empezó esta guerra, el primer ministro laborista británico, Keir Starmer, dijo que no iba con ellos y que no la apoyarían. Unos días más tarde cambió de discurso y dijo que sí. Ya estaban dispuestos a enviar un portaaviones. La respuesta de Trump contra el Reino Unido y otros aliados no ha podido ser más contundente: «A todos esos países que no pueden conseguir combustible para sus aviones debido al estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a participar en la ‘decapitación’ de Irán, les hago una sugerencia: en primer lugar, compren a Estados Unidos, que tenemos de sobra; y, en segundo lugar, reúnan el valor que les ha faltado hasta ahora, vayan al estrecho y simplemente tómenlo». Sólo le faltó terminar la frase diciendo «si tienen lo que hay que tener». Pero tampoco se quedó contento con lo que había publicado en su red social y añadió que sus aliados «tendrán que empezar a aprender a luchar por sí mismos» y que Estados Unidos «ya no estará ahí para ayudarles, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros». «Irán ha quedado, en esencia, diezmado. Lo difícil ya está hecho. ¡Vayan a por su propio petróleo!».
Trump también se despachó a gusto con otros aliados como Francia o Italia. Pero esta vez a España ya la dejó en segunda división. Contra nosotros habló el secretario de Estado, Marco Rubio. El Reino Unido y España han seguido dos caminos muy diferentes desde el 28 de febrero. Después de aquel primer distanciamiento de los británicos, el socialista Starmer intentó corregir. Pero Trump no ha hecho caso. En cambio, los socialistas españoles han seguido exactamente la senda contraria. Enfrentarse a Estados Unidos e intentar liderar el antitrumpismo en el mundo entero.
En sentido opuesto a lo que ha hecho España y con la voluntad de recuperar la relación bilateral, el gobierno laborista británico acaba de anunciar una visita de Estado de los Reyes de Inglaterra a Estados Unidos del 27 al 31 de abril. Bueno la fecha la ha anunciado Trump, no los británicos que se han limitado a decir que los Reyes harán la visita a instancias de su Gobierno.
Cuando el Gobierno de Rodríguez Zapatero afrontó todo tipo de problemas con Estados Unidos por nuestra retirada de Irak o por la sentada del secretario general del PSOE al paso de la bandera norteamericana en un desfile en el paseo de la Castellana, el Gobierno recurrió a la Corona y empleó al Rey Juan Carlos para tener una línea de diálogo con el presidente Bush. Lo mismo que está haciendo hoy el Gobierno laborista británico. ¿Qué hace el Gobierno español hoy con el Rey Felipe? Lo que seguro que no hace es aprovecharlo.