Me apasiona la chistorra
No digo yo que fuera muy importante, pero no fue hasta que llegué a estudiar a la Universidad de Navarra que descubrí un delicioso bocado que he disfrutado toda mi vida: la chistorra. En mi adolescencia en Santander nunca me la ofrecieron y menos cuando estudiaba fuera de España
Siempre he creído que pasar por la Universidad te cambia tu forma de ver la vida. Por eso defendí en todo momento que era bueno que el periodismo fuese una carrera universitaria. Es bueno tener una formación que va más allá de lo que es un oficio. Esta profesión requiere una perspectiva de muchos ámbitos y que va mucho más allá de si simplemente se redacta bien o mal.
Cuando decidí ser periodista, mis padres recibieron la noticia con limitado entusiasmo y me mandaron a estudiar la carrera a la Universidad de Navarra. Su Facultad de Comunicación estaba entonces ampliamente considerada la mejor de España. Siempre me he alegrado de aquella decisión de mis padres. Años más tarde me casé con mi compañera de ABC, Clara Isabel de Bustos. Ella había estudiado periodismo en la Complutense y consideraba los cinco años de carrera una absoluta pérdida de tiempo. Yo no niego que con uno o dos años menos la carrera me hubiera sido igual de útil: mucho.
No digo yo que fuera muy importante, pero no fue hasta que llegué a estudiar a la Universidad de Navarra que descubrí un delicioso bocado que he disfrutado toda mi vida: la chistorra. En mi adolescencia en Santander nunca me la ofrecieron y menos cuando estudiaba fuera de España. Recuerdo comerla por primera vez en los aperitivos dominicales en Pamplona y su presencia en mi vida se mantiene hasta hoy. Si no fuera por lo mucho que engorda, la tomaría todos los días.
Gracias a la Universidad de Navarra aprendí lo que es la chistorra. Pero en esta materia, mi alma mater no estuvo a la altura de las circunstancias. No supieron ilustrarme sobre lo que podía llegar a ser la chistorra en los años 20 del siglo XXI.
Dejémonos de bromas. No estamos para hacer chanzas. Esta semana hemos escuchado a Koldo García decir en el Tribunal Supremo que efectivamente las chistorras eran los billetes de 500 € con los que el PSOE les liquidaba los pagos que anticipaban. Esto del billete de 500 € atrae apodos desde que existe. Recordarán que cuando se pusieron en circulación el 1 de enero de 2002, a ese billete lo llamaban un «bin-laden» porque nadie había visto uno. Hoy en día te dicen en las oficinas bancarias que casi nunca pasa uno por la caja. Yo tengo un amigo que lleva desde enero intentando recolectar 13.000 euros para hacer un pago en un país fuera de Europa donde le exigen efectivo. Desde enero hasta ahora me asegura que su oficina bancaria no ha sido capaz de recolectarle esa cantidad en billetes de 500 o 200 €. Lo que me lleva a sospechar que circulan tan pocos por los bancos porque se los quedaron todos en el PSOE. Porque me reconocerán que es poco normal…
Ahora ya sin bromas, hay que reconocer que estas tres últimas semanas hemos vivido un espectáculo lamentable en el Tribunal Supremo en el que la imagen de la clase dirigente queda a la altura del betún. En qué manos estamos. Y lo que es peor, hay millones de españoles que no creen que esto sea razón para dejar de votar al PSOE liderado por Sánchez. ¿Qué más tiene que ocurrir en una democracia?