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en el recuerdoAlfonso Ussía

Hoy, de fútbol

Ganar a Eslovaquia está al alcance de muy pocos. Entre otros motivos, porque los eslovacos juegan más por sentir el honor de representar a su nación que por dinero. Es decir, lo contrario que los nuestros. Me muero de los nervios

Después de la prodigiosa victoria del vizcaino Jon Rahm, primer español que consigue imponerse en el U.S. Open de Golf, el sueño inalcanzado de Seve Ballesteros, hay que proseguir con el optimismo deportivo. Y me refiero a la Selección española de fútbol, que lo está bordando en la Eurocopa.

Hoy, 23 de junio, disputará un partido a muerte contra la histórica selección de Eslovaquia. Para colmo, será de las pocas selecciones que habrán jugado los tres partidos en casa, en la Cartuja de Sevilla. Me comenta mi asesor de balompié que los jugadores españoles han salido muy optimistas de la charla del entrenador, que les ha anunciado –lo ignoraban todos–, que se puede chutar a gol desde fuera del área. Que no está prohibido, como creían. «Si lo llegamos a saber, ganamos a Suecia y a Polonia», ha comentado uno de los seleccionados más avispados e inteligentes. Ahí ha fallado Luis Enrique, que les ha instruido acerca de esa novedad fuera de tiempo.

Eslovaquia es una nación pequeña, que antaño, unida a Chequia, se llamaba Checoslovaquia. Su fútbol se caracterizó por su poder físico y los desplazamientos largos del balón. La ventaja que tiene Eslovaquia respecto a España es que sus jugadores sabían con anterioridad a disputar la presente Eurocopa de Naciones, que meter goles desde fuera del área está plenamente autorizado por la FIFA y por la UEFA. Los eslovacos, como los checos, los rusos, los húngaros, los polacos, los rumanos y los búlgaros, forman equipos duros y corrosivos. Han sufrido decenios de comunismo, y entienden que el dolor físico es muy soportable comparado con el dolor anímico de la falta de libertad. Y no lloran cuando les dan una patadita. Los españoles, en cambio, al menor contratiempo, se tumban sobre el césped y lloriquean cuando les hacen pupa. El entrenador Luis Enrique les ha advertido de la dureza de los eslovacos, y los nuestros van a saltar al terreno de juego como leones del Serengueti.

Se han metido, además, a la afición en el bolsillo. Los aficionados, a pesar del calor sevillano que abruma por estas fechas, aguardan a sus ídolos a pleno sol para verlos entrar en el autobús. Parece una tontería, pero no debe serlo. Y cuando los jugadores abandonan el hotel para subir al autobús no dedican ni una mirada ni un gesto a los pobres aficionados. Se mueven altivos, superiores como lo que son, dioses, y todos llevan auriculares en las orejas para relajarse con la buena música. Porque son melómanos en su mayoría. A uno le preguntaron si le gustaba Mozart y respondió que sí, que le gustaba mucho, por su peligrosidad en el área y los remates de cabeza.

Luis Enrique y su Selección han entrado en el corazón de millones de españoles que disfrutan con el juego vistoso de nuestro equipo nacional. Un equipo con mucha personalidad y empaque, y ahora que sus componentes saben que está permitido chutar a gol desde fuera del área, la afición va a enloquecer de gozo y alegría. Esta tarde, cuando se oigan las notas del himno nacional y los sevillanos lo tarareen mal, porque desconocen que el primer tiempo y el segundo –del himno–, son idénticos, la sangre va a hervir en mis venas. Nuestra selección se enfrentará a una de las mejores del mundo, la de Eslovaquia, y es muy probable que España, dibujando su juego primoroso y su efectividad ante el gol, pueda conseguir el empate, imprescindible para ser eliminados de una vez por todas. Pero algo de optimismo nos anima a confiar en el milagro. Que un futbolista español se atreva a chutar a gol desde fuera del área, y el balón choque con la red.

Ganar a Eslovaquia está al alcance de muy pocos. Entre otros motivos, porque los eslovacos juegan más por sentir el honor de representar a su nación que por dinero. Es decir, lo contrario que los nuestros. Me muero de los nervios.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 23 de junio de 2021
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