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El astrolabioBieito Rubido

El PSOE ya no entiende a España

El resto de los análisis serán disculpas de mal pagador. La verdad es que, desde que Sánchez lidera el PSOE, el balance es de 22 derrotas de 28 convocatorias electorales

Una idea debe quedar clara desde el principio: la derrota del PSOE de ayer es culpa única y exclusivamente de Sánchez. El resto de los análisis serán disculpas de mal pagador, atajos que no llevan a ninguna parte o argumentos retorcidos que tratarán de esconder la verdad. Y la verdad es que, desde que Sánchez lidera el PSOE, el balance es de 22 derrotas de 28 convocatorias electorales. Sánchez, con la cooperación entusiástica de personajes como María Jesús Montero o el mamporrero Óscar Puente, está llevando al PSOE a la nada más absoluta. Abandonaron la socialdemocracia –que tantos réditos les dio en su día– y ni siquiera entendieron bien a la extrema izquierda. Se han entregado –en uno de los mayores ejercicios de estulticia política que se recuerdan– en manos de políticas identitarias de extrema derecha como lo que hoy representan Bildu, Esquerra, Junts, PNV y el propio Illa. Lo que ellos plantean sí es insolidario, xenófobo y contrahistórico.

Sin duda, el PP estaría más satisfecho si hubiera alcanzado la mayoría absoluta. Logró, curiosamente, más votos que en 2022 y, sin embargo, perdió cinco escaños. La alta participación no le ayudó, pero tampoco acertó con la campaña. Orillar la corrupción cuando toda España estaba viendo en el Tribunal Supremo a Ábalos y a Koldo; no poner en evidencia a un Gobierno que no gasta en mantenimiento de las vías ferroviarias y es responsable de las muertes de Adamuz; tratar de ser de centro extremo, cuando la gente lo que quiere es firmeza en el combate de una izquierda wokista, como se está demostrando en toda Europa, y, finalmente, no querer que participasen en la campaña algunos de los activos más valorados del PP, incluido Feijóo, que fue a cuentagotas, son algunos de los errores que explican esos cinco escaños perdidos.

Ahora bien: esos fueron errores del ganador. Al fin y al cabo, va a gobernar cuatro años más y el apoyo de los andaluces es irrefutable. Le va a tocar bailar con Vox, que no sabemos si ha escuchado ya el mensaje de los ciudadanos que quieren que ayuden a gobernar y no a obstaculizar. De hecho, la renta de un escaño más no es la demostración de un partido en alza que pudiera relevar al PP, como algunos de sus dirigentes sueñan.

En el urgente análisis de las últimas horas de la noche electoral quedan dos evidencias: el PP fue el ganador sin paliativos, pero no alcanzar la mayoría absoluta debe hacerles reflexionar en algunas estrategias. Y el PSOE ahonda su abismo, que tiene en Sánchez y su tóxica personalidad el mayor catalizador. Sánchez en democracia solo conoce la derrota.

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