Fundado en 1910

Cartas al director

La gripe del verano

¿Han notado estos días en un autobús repleto de gente, en las calles curtidas por el sol pedante del estío, en algún concierto de baratillo para atraer a los turistas, en las romerías de los pueblos o en el mall, como dicen los modernos, también frecuentado por estas fechas, han sentido, digo, las toses persistentes, los carraspeos como ruidos de un tubo de escape estropeado y voces renqueantes con fuerte acento nasal? ¿Usted mismo se encuentra mal, dolorido, congestionado, fastidiado, sin poder disfrutar el verano como debiera, sin catar el melón con jamón por culpa del dolor de garganta?

El listillo de turno, a quien siempre encuentro cuando voy a comprar el pan, momento que aprovecha para darme la tabarra, me dice que todo se debe al aire acondicionado y a los cambios bruscos de temperatura provocados por el desbarajuste del clima. Usando la terquedad más que los sesudos razonamientos, acaba explicándome por qué los medios de comunicación no se han hecho eco de esta gripe de a destiempo y me tranquiliza, asegurando que es un catarro común menos contagioso que la hermosura. Yo no soy de los pródigos en dar la perra gorda a todo quisqui y porfío y le espeto que estamos como en los tiempos del COVID y luego me llama conspiranoico y masón y cambia de tercio como en las corridas de toros infumables. Cuando nos separamos, me quedo con el moquillo cayendo y convencido de que a estas alturas es un milagro que no estemos infectados de la peste bubónica o del dengue de tanta mierda como sale todos los días de la Moncloa.

José Juan González García

tracking

Compartir

Herramientas