Cartas al director
Como cuervos al alambre
El primer ministro francés se hace el harakiri, y propone una cuestión de confianza en relación con su proyecto irrevocable de adecuación de las cuentas públicas, lo que le va a mandar al carajo. ¿Qué razones tendrá para ello? Da la impresión de que lo que pretende es salir corriendo, eso sí, con la lucidez y la determinación de haber intentado adecuar racionalmente los presupuestos. Pero el problema francés es sustancialmente político más que económico, que también. La dispersión grupal, la animadversión, la ausencia de sentido de Estado es tal, que los políticos franceses hacen peligrar a Francia, en tanto que Francia nos lo transmite a Europa.
Y entretanto, el presidente Macron, erre que erre, nombrará un ya quinto primer ministro, que apenas si le duran unos meses desde el 2022, inicio de su segunda legislatura. Los franceses están ya muy cansados en su mayoría de su presidente, pero él no se va. Se amarra a agotar la legislatura, amparado en una agenda internacional cargada de torpezas y demostraciones ridículas, pero con mucha pretensión de notoriedad y de desviar la atención nacional. ¿Qué tendrá el poder para que los presidentes se aferren a él como cuervos al alambre?