Cartas al director
Elecciones
Rosalía ha puesto de moda mirar hacia el cielo y en esa línea Gabriel Rufián (antes Esquerra Republicana de Cataluña, ahora 'portavoz del PSOE') ha pedido a Sánchez algo imprevisible y nuevo: pureza. Ah, no, le ha pedido más impureza. Más todavía.
Según el portavoz del PSOE, en acertado nombramiento de Míriam Nogueras, parece ser que hay dos formas de ser de izquierdas según se combinen pureza y utilidad, pues, para ser de izquierdas, solo puede quedar una.
¿Qué significa que el portavoz del PSOE exija a Sánchez más impureza? ¿Le parece poca toda la corrupción familiar y de partido? ¿Se le queda corto ver al señor Ortiz envolverse en la capa institucional de la Fiscalía, dejándola tan embarrada que ni el togado que mancha la suya con polvo del camino podría limpiarla?
Cuando Rufián pide más impureza es como Marx, el bueno, cuando pedía más leña para alimentar el fuego de la locomotora hasta que quemaron la propia locomotora.
Más sibilinamente, que ellos el fuego ya lo usaron, la diputada de Bildu ha pedido «regeneración democrática», que viene a significar lo mismo: dé usted la patada definitiva, queme las naves constitucionales y hágalo en nombre de la «nueva democracia».
Ha estado acertado Feijóo al avisar a Sánchez de que no cuente con su amnistía.
Y Abascal al poner una condición para convocar elecciones en Valencia: que Sánchez disuelva las Cortes y convoque elecciones. Que no tenga miedo a los ciudadanos.