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Cartas al director

El problema más grave es la vivienda

El otro día leía a un político infiriendo que la culpa del encarecimiento de la vivienda se debía a «un mercado libre disparado», lo cual es falso a la vista de las cifras.

Se teme la burbuja de 2008 y se cree que va a suceder lo mismo, pero la situación es completamente distinta, pues ya han pasado casi 20 años y se han vendido hasta las otrora invendibles viviendas de Seseña.

En España hay 3’5 millones de viviendas vacías, pero solo un 10 % en las ciudades, que es donde quiere vivir la gente. Vamos, que en un país a punto de llegar a los 50 millones de habitantes solo tiene 350.000 viviendas vacías. No todos los casi 50 millones viven en zonas urbanas, pero sí la gran mayoría. Evidentemente, si todas estas viviendas urbanas se pudieran habitar de golpe el año en que se habitaran se daría salida a gran parte de la demanda.

Pero eso no va a suceder, entre otras razones, por las cuales un alto porcentaje de las mismas están en malas condiciones y la burocracia para rehabilitar es sumamente lenta. Y además tenemos un déficit 700.000 viviendas que sube 100.000 cada año.

El problema de la vivienda es un problema político por negarse las administraciones públicas a construir suficientes viviendas para dar salida a la desorbitada demanda. Asimismo es un problema político cuando los impuestos a la vivienda suman dobles dígitos.

Poner límite al precio del alquiler ya lo probó Franco con resultados pésimos, pues no solo no crea vivienda, sino que desincentiva a los caseros a alquilar. La vivienda sube porque casi no se construye. Aunque por ley la vivienda no suba de precio, va a seguir sin haber vivienda.

Sin duda hay que construir viviendas sociales, pero en general hay que construir más viviendas, muchas más. Las iniciativas de rehabilitación de viviendas en malas condiciones e incentivar la salida al alquiler de las viviendas vacías son medidas encomiables, pero nada de eso es suficiente.

Daniel Álvarez Malo

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