Cartas al director
Derecho al aborto y el número uno
Pedro Sánchez ya no sabe qué inventar para seguir en la Moncloa. Ahora quiere introducir el aborto en la Constitución. ¿Para seguir en la Moncloa? Sí. Y para terminar de destrozar la Constitución de 1978, que tanto ama y a la que recurre siempre que quiere saltársela.
El aborto no sólo no es un derecho, sino que es un crimen, aunque, a base de repetir una mentira, quiere convertirla en verdad. Parece que la ONU hace lo mismo; ahora quiere legalizar la pedofilia. ¿Cuántos pedófilos hay en la cárcel ahora mismo? Da igual, nos «convencerán» de que los niños, en los que ni se ha despertado aún el instinto sexual, tienen «derecho» a disfrutar de todas las aberraciones.
Pues eso: ¿usted que prefiere, ver Marcelino pan y vino o una nueva peli titulada Aberraciones sexuales de los pueblos primitivos? Siempre es posible inventar derechos humanos de enésima generación. Sánchez es un genio –maligno–, un peligro para la humanidad, el número uno, no sólo en Europa –ese es Zapatero, aunque se quedó solo–, sino mundial.