Cartas al director
La izquierda ya tiene su sermón
Cuando la izquierda atisba algún beneficio político a costa de una tragedia, no duda en hacer su discurso para que se lo compren. Sobre todo, con el 'No a la guerra' que no quiere nadie con sentido común y humanidad. Los farsantes izquierdistas lo tienen como su bandera. Pero en su historial aparecen el 11-M, Irak de la primera guerra, las víctimas del virus comunista chino, la dana de Valencia, y ahora los trenes de Adamuz. Y gritan 'No a la guerra' de Irán como gesto de solidaridad con los iraníes, que son muy aficionados a colgar en las grúas a homosexuales y lesbianas y organizar comandos terroristas. «No a la guerra». Suena bien para todas las personas con dignidad y humanidad que quieren seguir viviendo. Sin que nadie los mate.
Pero suena muy mal con esta izquierda que promueve leyes para la muerte. Empezando por el aborto y terminando con la eutanasia. Con el aborto no se conforman como lo han legislado, lo quieren ampliar modificando la Constitución «como si fuera solo de ellos» para hacer más fácil la muerte.
Con la eutanasia nos contaron que era un recurso para no alargar innecesariamente el sufrimiento de personas con enfermedades terminales y sin ninguna cura. Pero nadie nos explicó que esa ley iba a habilitar al Estado para acabar con la vida de una persona sana y joven, con independencia de que su vida haya sido un suplicio, por motivos personales y no médicos que le crearon una tendencia al suicidio.
La vida es un derecho fundamental y jurídico. Por eso no hay pena de muerte. Es aberrante que se grite «no a la guerra» y el Estado con una ley izquierdista tenga la capacidad de matar…