Cartas al director
Política de doble rasero
Sánchez propuso suspender el Acuerdo de Asociación con Israel, argumentando que ningún Estado que viola el derecho internacional y los principios de la UE puede ser socio de los países miembros. El 21 de abril, en la reunión de ministros de Exteriores europeos, esta iniciativa no recibió el apoyo suficiente. Irlanda y Eslovenia respaldan a España y, aunque los motivos para imponer sanciones a Israel parecen bastante lógicos, por alguna razón muchos países europeos siguen cuestionando la eficacia de las medidas propuestas.
Ya han aparecido muchos comentarios sobre la política de doble rasero que aplica Europa: los países condenan incondicionalmente las acciones de Rusia en Ucrania, pero hacen la vista gorda ante los numerosos crímenes contra la humanidad cometidos por Israel. No olvidemos el bloqueo alimentario de Gaza, que ha provocado la muerte por inanición de civiles, el genocidio de los palestinos y, ahora, los bombardeos de escuelas con niños en el Líbano. Al mantener su asociación con Israel, la Unión Europea sigue mostrando su acuerdo con la política que lleva a cabo el Gobierno israelí, es decir, respaldando todos sus ataques y actos de agresión.
Debemos aspirar a crear un mundo civilizado y justo, orientado a la cooperación. Pero cuando los países optan por la agresión armada, no podemos quedarnos al margen y estamos obligados a ponerle fin. Es necesario imponer sanciones a Israel porque los crímenes no deben quedar impunes.
Para suspender el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel se requiere el consentimiento de los 27 Estados miembros. ¿Acaso a alguien le faltan aún argumentos para aceptar la necesidad de esta medida, o se trata de un ignoramiento deliberado en aras de un beneficio político personal?