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Cartas al director

La crisis del barco del virus

Decía Ortega que un país podría permitirse cualquier tipo de gobierno, hasta el más extremo, pero uno radical imposible. El problema se agrava cuando ni siquiera tiene capacidad para gestionar cualquier tipo de crisis. El último ejemplo es la crisis sobrevenida del barco de Países Bajos del virus letal y que por falta de gestión de este desgobierno que no desgobierna, han decidido plegarse a las dudosas y particulares decisiones de la OMS, sin contar con la opinión del gobierno legítimo de Canarias, dejado puertas abiertas para que lleguen a nuestras islas.

Uno puede comprender la necesidad de auxiliar a las personas que están en el barco, de la gravedad del contagio, del concepto de humanidad, pero también es necesario la seguridad colectiva de una población que no tiene culpa alguna ni medios materiales para afrontar tal cuestión: Solo tienen una única cama preparada. Parece surrealista, pero es así. Es absurdo.

Y la ministra de Sanidad, que forma parte de Sumar, haciendo mutis por el foro y sólo interesada en su candidatura política por Madrid. Es patético. ¿Pero en qué manos estamos? Es un barco, nunca mejor dicho, sin nadie en el timón. El socialismo ultra y la ultraizquierda, me refiero. Dos mitades en proceso de descomposición, inutilidad absoluta. Sin criterio y en manos del caos.

Respecto a la cruda realidad, ese barco del contagio se merece una salida sanitaria en condiciones, no dejarlo a la intemperie. Que cada país se haga responsable de sus nacionales. Y sin que desembarque ninguno en puerto español con posibilidades de propagar el contagio.

Pero, con un desgobierno como el nuestro, ¿qué cabe esperar? Caos y desolación. Una irresponsabilidad y vergüenza nacional. Impresentable y con el presidente ausente, como siempre. Basta ya.

Julio José Elías Baturones

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