Fundado en 1910

Cartas al director

Madre Tierra

Hoy llueve, llueve magia o eso me parece. La lluvia tiene un no sé qué que enamora. A quién no le gusta sentir el suave contacto de las gotitas de agua sobre la piel. Qué placer. Tras la lluvia, surge el divino Sol según su rutina. Ahora, en primavera, el astro rey nos lame con una nueva calidez, es tierno y delicado. Ahí, en el firmamento, Helios contempla radiante la Tierra mientras ésta rota suavemente sobre su eje. Gea o Gaia, la de ancho pecho, es la deidad primordial a partir de la cual surge el resto de los Inmortales del Olimpo. El poeta griego Hesíodo la representa en su Teogonía como la gran madre y origen del Universo: «Primero fue el caos, el vacío, luego Gea alumbró al estrellado Urano, el cielo, con sus mismas medidas, para que la cubriera por completo y poder ser así sede firme de los felices dioses», palabras de Hesíodo y hermoso pensamiento metafórico. Siempre aparece el eterno femenino como elemento generador de vida y de materia (mater, madre).

Son abundantes las historias mitológicas relacionadas con Gea, la que a todos nutre. En cierta ocasión Atenea Parthenos, diosa de la sabiduría, pide a Hefesto, dios de la metalurgia, que le forje una armadura y este, humillado por las infidelidades de su esposa Afrodita, se encapricha de ella, la persigue a pesar de su cojera e intenta poseerla. La diosa virgen lo rechaza, pero Hefesto puede eyacular en la divina pierna femenina. Muy disgustada, Atenea limpia el semen con un paño de lana y lo arroja a la Tierra, de la que nace Erictonio. El mito sigue… Erictonio se convierte en el primer rey de Atenas. Cuando fallece, es divinizado y se le dedica un templo en la ciudad.

«Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado», le dice Dios a Adán en uno de los libros bíblicos. En definitiva, diferentes maneras de interpretar y narrar el principio de todo.

Isabel Pascual Cebrián

tracking

Compartir

Herramientas