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Cartas al director

Faros morales

Si los creadores de Marvel o DC Comics tuvieran que elegir a uno de sus superhéroes para representar la justicia, la verdad o la decencia, estoy completamente seguro de que no lo buscarían entre ningún político. Y eso, a pesar de que algunos caminan por ahí con el aura de salvadores. Aunque lo más lamentable, sin duda, es que haya quienes se lo crean.

La diferencia fundamental entre el Capitán América o Superman y aquellos a los que la masa ha convertido en referentes éticos, es que los superhéroes no son quienes poseen «el mayor poder del conjunto de la democracia», ut Montero dixit, ni quienes creen tener la misión de salvar a los ciudadanos de sí mismos y, por tanto, limitar su libertad en las urnas por miedo a que tomen una decisión equivocada.

No, los verdaderos héroes no necesitan proclamarse como tales, porque su valor se demuestra cuando llega el momento de actuar correctamente. Y actuar correctamente, siempre tiene un coste. Uno, que estos faros morales modernos no están dispuestos a asumir.

Sánchez o Zapatero pueden ser sin duda, para una parte de la izquierda, los referentes de la internacional socialista, los defensores frente al supuesto «imperio del mal» o los salvadores ante las hordas caníbales ultraderechistas que amenazan Europa. Pero jamás serán superhéroes. Porque un auténtico héroe no necesita seguidores que defiendan su figura y que se muevan entre cloacas de fango. Cuando se deja de defender ideas para defender a personas, se pasa a la idolatría.

Y la idolatría necesita siempre de un relato que la sostenga. De los creadores de Soy feminista porque soy socialista llega un nuevo fiasco anunciado: Ser socialista es tener poco y dar mucho. Un capítulo que repite el mismo patrón que los anteriores, a saber, la búsqueda constante de la épica, la defensa del relato caiga quien caiga y la necesidad de despertar compasión, a veces con cabestrillo incluido.

Aunque tengo que reconocer que, si el objetivo era dar pena, lo han conseguido. Dan pena. Verdadera pena.

Luis Asenjo Pérez

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