26 de septiembre de 2022

Editorial

Andalucía vota por toda España

El eco electoral de Andalucía puede empezar a enmendar la degradación en todos los órdenes que representa el Gobierno de Sánchez

Andalucía vive hoy unas elecciones clave y de consecuencias nacionales. Lo sustantivo es que se dirime la permanencia de Juanma Moreno al frente de la Junta, lo que en sí mismo ya es determinante: de conservar el cargo, como sugieren todos los sondeos pero solo pueden validar las urnas, no solo se reforzaría un Gobierno sensato y competente, sino que además se enterraría definitivamente un modelo que, durante casi cuatro décadas, ha hecho del clientelismo empobrecedor su único argumento.
Andalucía ha progresado como nunca en menos de cuatro años, en circunstancias de epidemia y de crisis extrema, hasta el punto de poder mirar de frente a las comunidades de Madrid o de Cataluña, tradicionalmente las más pujantes.
Moreno y su equipo han logrado invertir el desempleo, atraer inversiones extranjeras como nunca y situar la agenda del Gobierno en el terreno que necesita el ciudadano: unos servicios públicos fortalecidos, una menor presión fiscal y un deseo sincero por generar espacios de progreso que aprovechen el inmenso potencial de la región.
Frente a eso, el PSOE solo ofrece miedo, fórmulas injustas y agotadas como la de recuperar los impuestos de Sucesiones y de Patrimonio, y unas terribles alianzas con partidos radicales que harían del Gobierno una copia de la «fórmula Frankenstein» que ya asola a España.
El contraste entre la oferta de Moreno y la de Espadas, convertido en un mero delegado de Sánchez, es abrumadora, y solo el exceso de confianza parece capaz de empequeñecer la magnitud de una victoria del primero más que merecida: que nadie se lamente el lunes si, por pereza o cualquier razón, optó por no acudir al colegio electoral pensando que no afectaría el resultado.
En todo caso, si se cumplen los pronósticos y el PP de Moreno gana y puede gobernar, en solitario, con Ciudadanos o con Vox; el efecto nacional será abrumador: no solo se salvará a Andalucía de adentrarse en la misma deriva que encarnan Sánchez y sus socios; sino que se dará un impulso casi definitivo a Feijóo para que releve, en cuanto haya Elecciones Generales, al peor presidente de la democracia española.
Porque si los andaluces defienden el proyecto cuyos beneficios han podido constatar en esta legislatura, también acabarán con el antagónico que encabeza Sánchez, que puede ser el gran derrotado aunque no se presente de manera directa.
Pero su política de enfrentamiento, ineficacia, deuda y amoralidad, sustentada en pactos perversos y decisiones infames; si se mide este domingo en las urnas. El eco de Andalucía, siempre poderoso, será más amplio que nunca: puede estimular la reacción de otros barones del PSOE, hasta ahora seguidistas hasta extremos indignos, y desde luego empezar a enmendar la degradación que vive España desde 2018.
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