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28 de febrero de 2024

En Primera LíneaMariano Gomá

Gobierno para la batalla

Sánchez nos mira y nos combate como enemigos y precisamente por ello ha armado un gobierno para luchar contra el enemigo, un gobierno para la batalla

Actualizada 01:30

Reconozcamos que Sánchez ha culminado su obra. Hace unos cuantos años se propuso liquidar la España constitucional, la del progreso, la nuestra, y sin pausa ha ido dinamitando, invadiendo u ocupando todas nuestras instituciones, derribando la estructura básica de sustentación del país.
Sin pudor alguno ni escrúpulos ha hecho de la mentira su caballo de batalla, de la indignidad su estandarte y pertrechado un ejército de mercenarios en donde podemos encontrar lo mejor de cada casa que como hordas salvajes bien alimentadas vienen a matar cuidándose lógicamente de no morir en el frente.
Así hemos llegado hoy, después de culminadas todas las trampas, mentiras e indecentes acuerdos, a conformar un gobierno de batalla, o mejor dicho, un equipo para dar la batalla a los valores ciudadanos, a la ética, a la libertad y a la igualdad entre españoles. Un ejecutivo pobre, inculto, sumiso y conjurado para acabar con España y adentrarse en un territorio desconocido de retroceso, podredumbre y miseria económica y social que hasta ha llegado a alarmar a la comunidad europea y sus países constituyentes, tan suyos ellos.
Hace escasos días en una tertulia privada con algunos personajes de nuestra vida política actual y pasada que andan muy alarmados y no son en absoluto sospechosos, más bien al revés, de pertenecer a movimientos de derechas, extrema derecha o fascistas desatados, se comentaba con ironía y pesadumbre que el error que cometió entonces el comité federal del partido socialista fue que después de tirar por la ventana al secretario general Pedro Sánchez, nadie bajara a la calle a certificar su defunción. Y ese error les cuesta y nos cuesta hoy tener el escenario que tenemos todos los españoles.
Ilustración pedro sanchez

Paula Andrade

Aunque parezca fuera de tono no lo es pues está la historia llena de casos en los que no rematar una faena en su momento ha traído desgracias y catástrofes mayúsculas porque el hecho de sobrevivir y resucitar conlleva siempre una gran carga de rabia y venganza que solo busca la destrucción del sistema que lo expulsó sin contemplaciones. No hay nada peor que una doctrina rechazada, un animal herido o un ser despechado que se pueda sentir malnacido o discapacitado.
Leí hace poco una referencia al libro de Robert Greene titulado Las 48 leyes del poder, en el que de forma contundente asevera que los enemigos deben ser aplastados por completo pues tan solo que se deje una ascua encendida sin importar lo apagada que esté, al final estallará el fuego. Si la victoria se detiene a medio camino el enemigo se recuperará y querrá venganza, pues el aplastamiento debe ser contundente física y espiritualmente. Por ello esas personas asumían el error estratégico que cometieron dejando vivo al personaje ya en el suelo.
Que conste que solo me gusta hablar de rivales, contrincantes o adversarios sin que sea de mi agrado hablar de enemigos tanto en política como en relaciones humanas, pero hoy es obligado precisamente porque es el presidente quien nos considera enemigos a todos los que no estamos sometidos a sus acciones y mentiras, que por otra parte somos la más que gran mayoría. Nos mira y nos combate como enemigos y precisamente por ello ha armado un gobierno para luchar contra el enemigo, un gobierno para la batalla.
Es verdaderamente una pena para España que Sánchez haya alterado seriamente la brújula que marcaba el norte del partido socialista y ahora sin rumbo convierta a los iguales en enemigos y yo supongo que esa es su real y sincera voluntad, dividir al país, porque si no fuera así habría caído no solo en su propia trampa sino también en la que le han tendido sus socios de Gobierno. No dudemos un instante que con esa calaña de gente en la que se apoya, cuando hayan obtenido su botín, que es la destrucción de nuestra nación, no tendrán piedad con él. Ellos si le aplastarán y después lo rematarán.
Y los españoles como incrédulos espectadores.
  • Mariano Gomá es presidente de Foro España Cívica
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