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21 de julio de 2024

en primera líneaGonzalo Cabello de los Cobos Narváez

Los pantalones de Pedro Sánchez

Ha llegado la hora de proteger a sus familias y a su patrimonio de estos supuestos gobernantes que legislan indiscriminadamente en contra de su pueblo

Actualizada 01:30

Mucho se ha hablado últimamente del abrigo que nuestro amado líder Pedro Sánchez lució hace un par de semanas en la cumbre de Davos. Al parecer, fue tal el éxito de la prenda entre sus grupis y seguidores, que esta se agotó a las pocas horas. Entiendo que pueda resultarles incomprensible tanta euforia sanchista en estos momentos, pero qué quieren que les diga, a mí también me sorprendió que el PSOE obtuviese 121 diputados en las elecciones generales de julio de 2023. Así es España.

Pero más allá de anécdotas invernales, lo que sí me resulta chocante es que nadie se haya dado cuenta de algo fundamental: Pedro Sánchez no lleva pantalones. ¿No se han fijado? Es que yo me fijo en esas cosas. Al principio, cuando perdió las elecciones, los llevaba un poco desabrochados, pero ahora, tras acordar con Puigdemont el descuartizamiento de España para gobernar, directamente carece de ellos.

Sus pantalones se han ido cayendo poco a poco durante estos meses. Al inicio de la legislatura, como digo, era algo casi imperceptible, pero ahora, después de pactar con Junts ampliar la amnistía para delitos de terrorismo, ya directamente nuestro presidente del Gobierno va en bolingas.

Para ser completamente sincero, ignoro si el estado de semidesnudez permanente que afecta a nuestro principal gobernante es otra de las exigencias de Puigdemont o si es una nueva faceta desenfadada de nuestro guapérrimo líder. Mi afilada intuición me dice que si me inclino por la primera opción no me equivoco.

Me imagino a nuestro presidente con cara seria firmando este nuevo acuerdo con el fugado de Waterloo: «Yo, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, me comprometo a ir en pelotas a partir de ahora a condición de que mi amigo Carles Puigdemont convoque un referéndum de independencia sobre Cataluña lo antes posible para que así podamos empezar una guerra social en España, que es lo que el talante y la perspectiva de género demandan y lo que me ha dicho Zapatero que ponga en este documento». En fin…

ilustracion los pantalones de pedro sanchez psoe

Lu Tolstova

La cuestión, querido lector, es que esta alegre y desenvuelta desnudez ha empezado por el líder del ejecutivo, pero todavía no ha terminado. Es, digamos, una epidemia vertical de arriba abajo. Si han prestado atención, los ministros y ministras socialistas, así como la viceYoli, la minisMema (médica y madre) y el otro de barbas todavía están demasiado vestidos si tenemos en cuenta los actos que han perpetrado hasta ahora. Sobre todo, la Yoli, que, según mi parecer, va a ser la próxima en unirse al despelote ejecutivo.

Por ahora, se me escapa qué tipo de ingenio están usando para que, tras ceder de forma tan descomunal al chantaje de los nacionalistas, todavía aparezcan tan lustrosos y formales. La verdad es que no sé cómo lo hacen, pero estoy seguro de que debe de doler mucho, sobre todo por dentro. Pero no se desanimen, queda ya poco para que esas faldas y pantalones caigan al suelo como si se tratasen de gigantescas losas de mármol. Todo lo que sube baja. Es la ley de la gravedad, ya saben, 9,8 m/s2.

Y cuando ese momento llegue, todo español de bien deberá descorchar una botella de su licor favorito y brindar por el futuro, porque hasta entonces no lo tendremos. Por ahora, solo tenemos un Gobierno que poco a poco va bajándose los pantalones frente al nacionalismo voraz e insaciable. Con eso es con lo que contamos.

Nuestro desnudo presidente no tiene límite. Solo espero, aún tengo algo de esperanza, que todos aquellos que le votaron en las últimas elecciones reflexionen y comprendan que ningún país civilizado se merece a este tipo de calaña sin escrúpulos. Porque eso es lo que son, ruin y vil ralea que busca desesperadamente su interés sin importarles lo más mínimo desmembrar una nación histórica arruinándola por el camino. Esto no va de ideologías; va de supervivencia como país.

Porque eso es lo que está sucediendo, no nos engañemos. Ha llegado la hora de proteger a sus familias y a su patrimonio de estos supuestos gobernantes que legislan indiscriminadamente en contra de su pueblo. Pongan sus asuntos en orden a la mayor brevedad, pues lo que viene a partir de ahora no es nada comparado con lo que hemos visto estos años. La amnistía, los okupas, el terrorismo, Marruecos, la gestión de la pandemia, el CIS, la ley del 'sólo sí es sí', la eliminación del delito de malversación, la inflación, las maletas de Ábalos, Podemos, la ley trans, la ley de la vivienda, el pacto con Bildu y las infinitas mentiras de este Gobierno son solo un aperitivo.

Hay que aguantar. El final de esta locura está cada vez más cerca. Solo hay que preparase para que el daño inexorable que van a hacernos como nación sea lo más leve posible.

Mucha suerte a todos. La vamos a necesitar.

  • Gonzalo Cabello de los Cobos es periodista
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