No hay juez en la España reciente que haya sufrido un acoso por parte del Ejecutivo del calibre del que ha soportado Juan Carlos Peinado. Sánchez ha utilizado todos los resortes del poder contra él, para frenarlo y amedrentarlo, y sus ministros más broncos han llegado incluso a emplear el insulto para desacreditarlo. Pero Peinado ha demostrado integridad y valor y sigue adelante con su investigación sobre los vidriosos negocios de Begoña Gómez bajo el paraguas de la Moncloa. El veterano juez ha iniciado el año pidiendo a la UCO que investigue los correos de Telefónica con la cátedra extraordinaria de Transformación Competitiva, que dirigía la mujer de Sánchez. Allá en sus vacaciones andorranas a algunos se les habrá atragantado la jornada de esquí.
Pilar Alegría
Las vacaciones navideñas nos han traído nuevas estampas del fariseísmo de lo que se ha dado en llamar izquierda caviar. Pilar Alegría vivía como ministra en un opulento piso del Estado, de 320 metros y con todos los gastos pagados. Jamás mostró en redes la espléndida mansión madrileña que disfrutaba. Pero ahora que es candidata en Aragón se ha apresurado a subir imágenes a las redes de su modesta casa en su pueblo natal de La Zaida (Zaragoza). Cosas de la propaganda. En la misma línea, Yolanda Díaz, la precursora del comunismo boutique, ha celebrado el Fin de Año con una cena en el hotel más lujoso de La Coruña, con cubierto de 300 euros por cabeza. Imponen al público impuestos confiscatorios e igualación a la baja, pero para sí mismas…
Joan Laporta
El presidente del Barcelona, que en su segunda etapa llegó al cargo en marzo de 2021, ya ha logrado que el eco de sus agujeros contables cruce el océano. The New York Times, el afamado periódico izquierdista estadounidense, se ha hecho eco de la quiebra del club catalán, que bajo la batuta del separatista Laporta, al que tachan de «populista», arrastra una deuda de 2.500 millones. Toda una metáfora de los éxitos de gestión del nacionalismo en Cataluña.