Un presidente del Gobierno más desatado y altivo que nunca desafió ayer a Núñez Feijóo, a Abascal y a todos sus socios menos a los filoterroristas de Bildu. El presidente convirtió un Pleno en el que debía dar explicaciones sobre los casos de corrupción, dos días después de la sentencia contra Ábalos, en otra huida hacia adelante. Además, en su ataque llegó a afirmar que, tras la moción de censura que ganó a Mariano Rajoy, «hemos dejado atrás la corrupción sistémica». ¿Tiene Sánchez alguna conexión con el mundo real?