La amistad ayer y hoy
El mal concepto que tenía Montaigne de la amistad femenina queda desmontado en Las inseparables, la novela autobiográfica de Simone de Beauvoir en la que narra su deslumbramiento con Élisabeth (Zaza) Lacoin, su íntima amiga desde la infancia, hasta la muerte de esta con veintidós años
¿Cómo es la amistad en lo que Zygmunt Bauman llamó tiempos líquidos, de individualismo y realidad virtual? La pregunta no es baladí cuando vemos jóvenes reunidos mirando las pantallas de sus teléfonos; sin hablar apenas entre ellos. ¿Qué pasa con la amistad cuando desaparecen la conversación y la atención?
Amistad y conversación constituyen un binomio indisoluble que requiere escucha y atención para abrir la puerta a la confianza.
Desde la Antigüedad, filósofos y pensadores han definido y explicado, con fines más o menos didácticos, el concepto de amistad como asidero para el espíritu. Algo a lo que se suman ahora psicólogos y psiquiatras que hablan de sus beneficios para nuestro organismo y la longevidad, como la liberación de oxitocina –una de las hormonas de la felicidad.
El repertorio que ofrece la literatura sobre esa sintonía entre dos almas que se encuentran y se van descubriendo mutuamente es inabarcable. Aristóteles, en su Ética nicomáquea, considera la amistad la cosa más necesaria en la vida, sin la cual nadie escogería vivir. Distingue el estagirita tres tipos de amistad que, en realidad, se reducen a uno solo: amistad honesta, amistad útil y amistad deleitosa. Pero como las dos últimas no son formas de amistad auténtica, solo queda la honesta, basada en la bondad.
Séneca aconseja relacionarnos con quienes nos hagan mejores y aquellos a quienes podamos hacer mejores. Y como no hay amistad sin confianza, nos dice que, «si consideras amigo a alguien en quien no confías tanto como en ti mismo, te equivocas de parte a parte y no conoces bien el valor de la verdadera amistad».
Montaigne sintetiza la autonomía en su amistad con Étienne de La Boétie respondiendo por qué le quería: «Porque era él; porque era yo». Y añade que a una amistad tan profunda como esa «no puede responder la inteligencia ordinaria de las mujeres».
El mal concepto que tenía Montaigne de la amistad femenina queda desmontado en Las inseparables, la novela autobiográfica de Simone de Beauvoir en la que narra su deslumbramiento con Élisabeth (Zaza) Lacoin, su íntima amiga desde la infancia, hasta la muerte de esta con veintidós años.
Y, ¿qué pasa cuando perdemos al amigo? En El triunfo de la belleza, de Joseph Roth, el narrador lo lamenta como algo «peor, mucho peor, que perder a una mujer». Y el húngaro Sándor Márai, a quien releo al escribir estas líneas, ahonda sobre el asunto en El último encuentro; una obra de arte con la descripción más conmovedora y luminosa de lo que es la amistad. Lo hace por boca del amigo traicionado con una prosa elegante y rica en matices para recrear una atmósfera sugerente y nostálgica de un mundo desaparecido que cautiva al lector. Las páginas centrales de esta novela son un canto magistral a la amistad como sinónimo de lealtad; como honor y servicio sublime que no espera galardón ni idealización de quien se escoge como amigo.
La sabiduría ancestral, la filosofía, la literatura, la psicología y la psiquiatría coinciden: la amistad es una forma de amor indispensable para una vida saludable y plena. Paradójicamente, vivimos más conectados, pero peor comunicados que nunca, porque nuestra atención está en las pantallas y no en las personas. Las nuevas generaciones se escuchan poco; no cultivan el arte de la tertulia; ni la conversación cara a cara, mirándose a los ojos, sonriendo, ruborizándose o viendo caer una lágrima de emoción.
¿Cómo tratará la amistad la literatura del futuro si desaparecen la cercanía física, la atención, la conversación, la admiración e incluso la decepción? El tema debería preocuparnos porque ya hay niños hablando con dispositivos como si fueran sus amigos. Unos amigos algorítmicos que no les dirán lo que no quieren oír, pero tampoco los abrazarán.
- María José López de Arenosa es filóloga y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles