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TribunaFernando Ramos

Razones para la prohibición del burka en Europa

¿Qué va a ocurrir cuando una de estas mujeres embozadas sea supongamos, regularizada? Y diré más, cuando tenga que identificarse en una gestión administrativa o incluso mañana (ya ha ocurrido), si obtiene la nacionalidad española ha de sentarse en una mesa electoral o identificarse para votar?

El debate y las posiciones de los diversos partidos con relación al uso de las prendas de extrema cultura musulmanas, cuyo uso está restringido o prohibido en varios países europeos, se proyecta sobre otro asunto de mayor calado y consecuencias: el uso de las libertades democráticas para imponer usos incompatibles con su esencia y denota la cruda realidad del avance del islamismo en nuestra sociedad. Una evidencia y una paradoja es que, en un Estado laico, autoridades públicas feliciten el Ramadán e ignoren la Cuaresma. Además, los países de Europa que han introducido la prohibición del uso de las prendas islámicas que ocultan el rostro de la mujer responden, según María Teresa Areces, catedrática de Derecho de la Universidad de Lleida y especialista en diversidad religiosa, a la seguridad y necesidad de la convivencia entre los ciudadanos y una de la manera de convivir es el de mirarse a los ojos, sin andar embozados, ya a que se puede llegar a vulnerar el orden público como resulta evidente.

Uno puede entender que la serie de partidos que forman lo que Sánchez llama «mayoría social de progreso» (salvo los de Junts que, aunque van en lote, ahora andan por su cuenta) no apoyen por principio, al margen de su contenido, una propuesta del PP y Vox sobre determinadas restricciones al uso público de determinadas prendas que ocultan el rostro de la mujer. Pero que las vanguardias del progreso y el feminismo defiendan, proclamen y destaquen que andar embozada por la vida sea una opción de libertad de las féminas rebasa todas las fronteras del cinismo. Se comprende. ¿Entonces los países donde se han puesto limitaciones al uso extremo de la vestimenta islámica son naciones totalitarias que oprimen la libertad de las mujeres?

Los países de Europa que han introducido la prohibición del uso de las prendas islámicas que ocultan el rostro de la mujer responden, según María Teresa Areces, la catedrática de Derecho de la Universidad de Lleida y especialista en diversidad religiosa, a la seguridad y la necesidad de identificar a los ciudadanos y evitan entrar en aspectos espinosos como los de la religión o la no discriminación. Por ello, con respecto al recurso contra la ley francesa ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el tribunal la acabó avalando. Y sentenció, sentando jurisprudencia, que la libertad religiosa es compatible con prohibir el burka si dicha prohibición garantiza la cohesión social. Dice la citada experta de modo expreso que «Tanto la de Francia como la de Bélgica alegan que tiene que ser posible la convivencia entre los ciudadanos y una de las maneras de convivir los ciudadanos es la de mirarse a los ojos y que puede llegar a vulnerar el orden público llevar el burka», explica María Teresa Areces. En ese sentido, hasta Marruecos ha emprendido acciones contra el burka.

Hemos visto y seguimos viendo esa miserable literatura de algunos considerados progres que han perdido todo decoro. No defienden directamente las controvertidas prendas, sino que en un alarde de cinismo literario salen en defensa de quienes lo proclaman como opción de libertad. Las propias expresiones de mujeres huidas de los países donde se impone y exportan niqab y burka, o que, con grave riesgo para sus vidas lo denuncian y piden ayuda, no conmueven a estos avaladores del absurdo de considerar que esta forma de vivir aisladas del resto del entorno es una opción de libertad que la extrema derecha quiere cercenar, sin que les sirva de referencia las medidas limitadoras impuestas por otras naciones del mundo occidental, por lo visto, opresoras.

¿Qué va a ocurrir cuando una de estas mujeres embozadas sea supongamos, regularizada? Y diré más, cuando tenga que identificarse en una gestión administrativa o incluso mañana (cosa que por cierto ya ha ocurrido), si obtiene la nacionalidad española ha de sentarse en una mesa electoral o identificarse para votar. ¿Se considerará que será forzada a mostrar su rostro y por tanto se la agredirá en su libertad? ¿Veremos a las Montero o Belarra salir cubiertas con las prendas citadas en ejercicio de libertad y solidaridad? Y a todo esto, qué pasará en Europa. ¿Es que allí no se respetan los derechos de la mujer a ataviarse como quiera? Por lo visto desde la restricción general en Francia, Bélgica o Austria, a los vetos parciales en Alemania y Países Bajos junto a las últimas medidas aún en trámite en Italia y Portugal estos países fomentan el odio y la islamofobia, cosa que no va a ocurrir en España.

  • Fernando Ramos es periodista
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