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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Los trucos de la Contabilidad Nacional para que el déficit sea un 2,4 % y no un 3,6 %

Estamos haciéndonos trampas en el solitario. La Seguridad Social ha necesitado realmente 58.000 millones de transferencias para sobrevivir

Después de mucho bucear por la información y de tratar de entender todos los trucos contables que permite nuestra Contabilidad Nacional, por fin he conseguido comprender cómo los técnicos del Ministerio de Hacienda, antes de irse María Jesús Montero a las elecciones andaluzas, han conseguido que el Estado español no diese un cante en la Unión Europea con un déficit de un 3,7 %.

Lo primero que quiero decir es que lo que se ha hecho es usar la Contabilidad Nacional y lo que esta permite, sin sobrepasar ninguna línea roja legal, aunque sí muchas líneas rojas morales, porque se han aprovechado de la legalidad para que varias instituciones recibiesen dinero para financiarse y, por lo tanto, ingresos para esas instituciones y así reducir sus déficits, pero a su vez que ese dinero no fuese gasto de la Administración General del Estado y no se acumulase al déficit de dicha parte del Estado.

No se ha sobrepasado ninguna línea roja legal, pero sí muchas líneas rojas morales

Para entender lo que voy a explicar, necesito ponerles en antecedentes sobre los datos presentados a Bruselas, que es cómplice de lo que pueda suceder a futuro, cuando toque poner al día de Activos y Pasivos Financieros de la A.G.E. (Administración General del Estado).

Para ello, veamos qué han enviado a Bruselas como cierre del año 2025, comparado con el 2024:

Aparentemente, el resultado es una maravilla, porque oficialmente los ingresos del Estado han crecido un 7,5 %, hasta los 724.554 millones, que suponen haber ingresado 50.820 millones de euros más.

Mientras que los gastos solo han crecido un 5,5 % y, aunque llegan a los 764.884 millones, «solo» crecen en 39.883 millones.

Todo esto lleva a que el déficit se reduzca un 21,3 %, bajando en 10.937 millones de euros y quedando en un 2,4 %, por debajo del plan de convergencia que Bruselas nos había puesto para no entrar en el proceso de supervisión por superar el Protocolo de Déficit Excesivo y demostrar que estamos en la senda de llegar al 1,5 % en 2028.

Mientras que en 2024 la deuda del Banco de España crecía en 54.549 millones y se colocaba en el 106,4 % del déficit, en 2025 se dispara hasta los 77.651 millones

Pero, a partir de aquí, vienen las sorpresas, que no son tan agradables. Mientras que en 2024 la deuda del Banco de España, bajo dicho protocolo, crecía en 54.549 millones y se colocaba en el 106,4 % del déficit, en 2025 se dispara hasta los 77.651 millones, crece un 42,4 % sobre el 2024 y supone 23.102 millones más. Además, esta deuda se coloca en el 192,5 % del déficit, y esto supone que, por cada euro de déficit generado, casi hemos tenido que pedir prestados dos.

¿Cómo ha sido esto posible?

Primero, porque el Tesoro pidió prestados casi 17.000 millones para tenerlos en la caja, mientras en 2024 terminó con un préstamo del Banco de España para afrontar el mes de enero de 2025.

A su vez, ha transferido más de 15.000 millones a varios Organismos Autónomos y Comunidades, pero lo han hecho mediante la fórmula préstamo, que a los Organismos les cuenta como Ingreso y a la A.G.E. como Activos Financieros.

Así, ha prestado 10.000 millones a la Seguridad Social. Si además de los 48.000 millones que le transfirió para poder pagar sus gastos, estos 10.000 millones hubiesen sido transferencias corrientes, a la Seguridad Social no le hubiesen afectado en sus cuentas, pero hubiese aumentado en 10.000 millones el gasto de la A.G.E. y, por lo tanto, el déficit. Al hacerlo vía préstamos a la Seguridad Social, le sirven lo mismo, pero en la Contabilidad Nacional no se lleva al gasto, sino a Activos Financieros.

Lo mismo ha sucedido con 2.300 millones de euros con las Comunidades Autónomas y con el resto de los organismos que dependen directamente de los diferentes ministerios, a los cuales les han mandado otros 2.700 millones.

Si esos 15.000 millones se hubiesen contabilizado como gastos, el déficit hubiese sido más de 55.000 millones, y se hubiese colocado alrededor del 3,7 %, muy por encima del 3 % que no se podía superar en 2025. Los gastos totales se hubiesen ido a los 780.000 millones y la película a contar hubiese sido muy diferente.

Es decir: se ha usado la posibilidad de que esos 15.000 millones se hayan llevado a Activos Financieros y, por lo tanto, no cuentan como gasto ni en las Operaciones No Financieras.

Es legal, sin duda, porque lo permite la Contabilidad Nacional. Lo que no es, es ético. Nos estamos haciendo trampas en el solitario. La Seguridad Social ha necesitado realmente 58.000 millones de transferencias para sobrevivir y nuestras necesidades de financiación, como demuestra la deuda, han sido de 78.000 millones. No nos olvidemos de que en el primer trimestre la Administración General del Estado ha tenido que pedir prestados 51.000 millones de euros nuevos.

La A.G.E es hoy un pozo sin fondo, o si lo prefieren, un agujero negro que se lo traga todo.

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