España y las vueltas y revueltas
Un joven de veinte años, con la cabeza bien amueblada, tomaría decisiones más correctas que las que está tomando el Consejo de ministros
«Tantas idas y venidas,/tantas vueltas y revueltas,/quiero, amiga, que me diga:/¿Son de alguna utilidad?» Esta fábula de Iriarte viene de la mano para señalar el rumbo que lleva nuestro querido país. La ardilla y el caballo protagonizan de manera satírica una visión de lo que está sucediendo en España. Desde hace años, el rumbo es erróneo y desacertado. Últimamente las decisiones que se van tomando son cada vez peores y más inútiles. Nos colocamos en el lado equivocado con decisiones que no sólo traducen el enfrentamiento con el resto de los países de Occidente, sino que también señalan la estulticia de nuestros gobernantes, cuando no la mala fe. Un gobierno puede equivocarse en alguna ocasión, pero lo que ya no es comprensible es que, día tras día, las pifias llegan a un grado extremo que nos enfrenta a todo el mundo, al menos con el que está en nuestra órbita. Tengo que pensar que es la malicia la que guía estas decisiones basadas en una ideología equivocada y ajena al sentido común y a la inteligencia que deben guiar nuestros actos.
Un joven de veinte años, con la cabeza bien amueblada, tomaría decisiones más correctas que las que está tomando el Consejo de ministros. Para mí, son todos responsables de estas decisiones, llamémoslas amablemente, desorientadas, por no decir tomadas con bellaquería y malas artes. Y no digamos nada de ese porcentaje que vota sin criterio y solo basado en el enfrentamiento ideológico. Ésa es la razón de lo que pasa en España.
La consecuencia está clara: nos enfrentamos con nuestros socios, nos quedamos aislados y sin saber las represalias que desencadenarán nuestros actos. El problema, que no es pequeño, es que somos los españoles los que pagaremos este tributo en el futuro. Melilla, Ceuta y las islas Canarias están ahí y en cualquier momento podemos tener problemas. ¿Y quién vendrá en nuestra ayuda? ¿La OTAN? Si no queremos pagar, ¿van a ayudarnos? Nos estamos quedando sin amigos. En la Unión Europea no pintamos nada. Cuando hay una reunión para tomar decisiones importantes, no acudimos porque no nos invitan o porque no estamos de acuerdo con lo que se va a discutir. De otra manera, la silla de España está vacía y cuando se ocupa es sólo para enfrentarse con el resto de los países europeos que deberían ser nuestros socios para todas nuestras decisiones. Estar en contra de ellos no nos hace mejores, pues nos pone en el entorno de países dictatoriales o terroristas cuya amistad no nos va a beneficiar nunca. A alguien se le ha olvidado que Zapatero no se levantó ante la bandera de los Estados Unidos. Este desaire no pasó desapercibido y tuvo consecuencias. Este gobierno no tiene un rumbo adecuado. Como dice el refrán, si caminas como pato, graznas como pato y nadas como pato, entonces eres pato. Pues sí, así es. En este momento somos como un pato mareado que no tiene un rumbo fijo y coherente. Es la ideología comunista el timón que pilota el barco. No se valoran las decisiones del sentido común, de lo que una persona normal haría en un caso dado.
El problema de todo esto es que identifican a los españoles por lo que hacen sus dirigentes, lo que lleva a la equivocación. Afortunadamente, somos diferentes de los políticos, no todos, pero sí un buen porcentaje que está en el sillón ministerial o parlamentario, solo para las prebendas, canonjías y sinecuras. La meritocracia no es algo que tengamos que envidiar de estos personajes, que en su mayor parte no han demostrado en la vida nada que valga la pena, salvo el momio del que están gozando ahora.
Estados Unidos no debería olvidar que su historia e independencia están ligadas íntimamente a España. El día de Acción de Gracias fue celebrado por primera vez por Menéndez Valdés (1565, San Agustín, Florida) mucho antes de que los colonos ingleses celebraran su banquete en 1621. Fue Pedro Menéndez de Avilés quien organizó esta celebración cultural que incluyó un plato muy especial a base de cocido en lugar de pavo y su independencia relacionada con el español Bernardo Gálvez en Pensacola (1781) que fue definitiva en la guerra. Hoy su cuadro cuelga de las paredes del Capitolio. Los españoles, en nuestra relación con Estados Unidos, somos diferentes de los políticos que nos representan.
Un camino errático tiene consecuencias para los españoles. Hace días comentaba que España está en un proceso de disfunción multiorgánica, lo que sugiere un futuro de auténtica descomposición económica, social y moral. La ética desapareció en cuestión de unos años y será difícil recomponerla. El paciente tiene un mal pronóstico.
- Antonio Bascones es presidente de la Academia de Ciencias Odontológicas de España