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tribunaAntonio Bascones

Ferraz, parada y fonda

Ahora, lo que toca es resetear el país, comenzar de nuevo, manteniendo la solidez de lo que sea válido, pero cambiando casi todo, reemplazando las personas que han estado al frente, durante estos últimos años, de los organismos, pues la necrosis se ha infiltrado en todos los estamentos

Hoy día Madrid en particular y España en general son un hervidero de dimes y diretes, que se centran en Ferraz, que se ha convertido en un lugar turístico al que la UCO visita frecuentemente, y donde los españoles asustados, estupefactos y pasmados descansan sus miradas absortas y desconcertadas sin dar pábulo a lo que ven, leen y oyen. Los desayunos se amenizan con estas truculentas historias que socavan la democracia y la confianza en las instituciones.

La calle Ferraz se ha convertido en un lugar no solo de paso, sino de aposento de un sinfín de hechos corruptos que expelen un hedor insoportable y donde la ética campa por sus respetos. Su actuación, sin cortapisas, sin consideraciones a normas morales y conductas correctas, ha ocupado y está ocupando grandes titulares periodísticos, donde los ríos de tinta han llenado los digitales y demás medios de comunicación que hacen que una noticia borre la siguiente. Cuando aún no hemos digerido una crónica, viene la sucesiva sin habernos dado tiempo a digerir la información. Así es imposible construir un país, ocuparse de los problemas diarios que una buena política debe diseñar. A golpe de corrupción se pierde la confianza de los ciudadanos, se lastra el entusiasmo por las instituciones, afectando tanto a nacionales como internacionales. Si desaparece la convicción jurídica, base de una democracia solvente y sólida, se borra el crédito de un país. La independencia de los distintos poderes es la base de una sana democracia.

No podemos esperar que, fuera de nuestras fronteras, tengamos aquel prestigio que un día, ya lejano, obtuvimos con sudor, esfuerzo y sangre. Lejos quedan los años de la conquista en Hispanoamérica, una civilización que fue ejemplo en el mundo con la cultura, la universidad, el idioma, la educación y la mezcla de razas. Lejos quedan las páginas de gloria de los escritores y pintores del Siglo de Oro y posteriores. Es imposible que un país que dio al mundo hechos significativos como ser corresponsable de la independencia de EE. UU., sea recordado así ¿No se dan cuenta de que no se puede confundir a los españoles y su historia, con el gobierno que los pilota? Hemos tirado por la borda un prestigio de muchos siglos y que en pocos años ha desaparecido. Pasará mucho tiempo hasta que España vuelva por sus fueros y alcance, de nuevo, esa reputación que fue seña de identidad durante muchos siglos.

El PSOE y los ministros no se cansan de repetir como un mantra, tratando de fijar algunas ideas en nuestra cabeza, como la de «dejemos trabajar a la justicia», «ahora es el tiempo de la justicia», «defendamos la presunción de inocencia», «el tiempo pondrá todo en su sitio». ¡ Qué verdad es esta última! El tiempo ya lo está poniendo. Y todos, atónitos, ante tamaño desaguisado, seguimos viviendo el día a día, tratando de flotar en este mar de cloacas, intentando mantenernos en una sociedad acuciada por los problemas del vivir que asustan al pueblo, como la vivienda, la cesta de la compra, la emigración, la educación, etc.

Ahora, lo que toca es resetear el país, comenzar de nuevo, manteniendo la solidez de lo que sea válido, pero cambiando casi todo, reemplazando las personas que han estado al frente, durante estos últimos años, de los organismos, pues la necrosis se ha infiltrado en todos los estamentos, en todas las instituciones, en muchas conciencias que han mirado a otro lugar, que se han puesto de perfil sin levantar la cabeza con orgullo de español con ética y diga «hasta aquí hemos llegado». ¿No hay cinco hombres justos en el Parlamento que lo digan? «Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos».

Yo no pido tanto, sólo cinco para que sobre uno por si se equivoca al votar y presiona el botón equivocado, lo que no es de extrañar dadas las últimas ocasiones en las que ha pasado, pues ya ni ello se hace con convicción ética. Se vota porque lo dice el partido y no la conciencia de cada uno. No hay espíritu crítico en este acto.

No es posible pensar que la podredumbre moral haya llegado a ese punto. Aún tengo confianza en la honradez de las personas. Alguien tiene que dar este paso. Necesitamos medidas de soporte vital, pues el enfermo está en estado crítico, terminal, al borde de un fallo multiorgánico. No pueden seguir mirando a otro lado y oyendo la lira mientras Roma se incendia.

No me resigno a ello.

  • Antonio Bascones es presidente de la Academia de Ciencias Odontológicas de España
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