Menos complejos y más Hispanidad
Eso no va de pasta, petróleo, capacidad bélica, armamento o avances tecnológicos, va sencillamente de cultura, valores, historia y creencias. ¡Va de dignidad!!
Como el agua que refresca, a veces uno necesita una limpieza de toda aquella basura que nos rodea en nuestra vida cotidiana y sobre todo en España donde impera el mundo de los bandidos, la corrupción y el insulto a los valores elementales ciudadanos por parte de esa ultraizquierda que pretende arrasar todo aquello que de bueno nos queda.
El furibundo ataque que hemos soportado en la historia con la Inquisición por parte de nuestros enemigos envidiosos, tan falso como maligno, consiguió sin reacción alguna por nuestra parte, humillarnos, degradarnos y acomplejarnos como nación cuando precisamente sin España el planeta no sería como es. Cultura e historia vergonzosamente ocultadas, denostadas y sometidas a incultas voces políticas y sociales, cuando no a odiadores profesionales que encuentran en su veneno el alimento de sus miserias.
Pero quizás lo que todavía sea más doloroso es que nuestros dirigentes parece que han cambiado de bando convirtiéndose en nuestro propio pelotón de fusilamiento disparando sobre nosotros mismos y, como muestra un botón, nuestro psicópata paranoico presidente adoptando su ridícula posición tanto en la OTAN como en todos los organismos internacionales para mayor escarnio nuestro.
Fotos como si fuera un pelele marginal, sonrisas de guiñol y sumisas actitudes ante flagrantes desprecios, muecas de mala educación y vacíos insultantes, pero lo más grave es que quienes nos miran de reojo viven y están ahí gracias a nosotros los españoles, unos porque nacieron de nuestra cultura, otros porque han necesitado ultrajarnos para esconder sus propias vergüenzas y finalmente, eso sí, países que en su momento y origen nos transmitieron su cultura y valores y mantienen con todo orgullo su personalidad cristiana, grecorromana y latina, defendiéndola a muerte ante cualquier agresión de esos patanes que hoy día pasean por el mundo muchas veces con la chulería del gánster o el pistolero.
Esa valentía de países que defienden su paternidad histórica y cultural es precisamente la que deberíamos copiar para defender España y lo español ante el mundo, el valor incalculable de la hispanidad y un legado único e irrepetible porque única fue la voluntad de compartir idioma, cultura, arte, creencias, valores ciudadanos y sobre todo mezcla de sangres y genética hasta conseguir que no haya más españoles, indios o nativos, pues nativos somos todos y de por siempre todos hispanos.
Sioux, apaches, cheyenes, mescaleros, mexicas, aztecas, toltecas, incas y todos los habitantes del continente americano fueron ciudadanos hispanos libres y finalmente creyentes, y los que no fueron así acabaron exterminados o esclavos. Sí, esclavos.
¿Me pueden los lectores ayudar a recordar cuándo se abolió la esclavitud en EE.UU.? ¿Sería el 6 de diciembre de 1865? ¿Y cuándo los españoles descubrimos el Nuevo Mundo estableciendo el concepto de súbdito y no esclavo? ¿Sería en 1492, trescientos cincuenta años antes? Pues eso.
Tan solo por ese hecho nos debería estar reservado a perpetuidad el lugar de primera fila y central en todas las fotos de dirigentes mundiales, desde la OTAN hasta el G-7, G-20, Foro de Davos, ONU y todos los demás festivales políticos para lucir el palmito, y no esa vergonzosa posición lateral y marginal donde encontramos o sitúan al mamarracho que nos representa.
Eso no va de pasta, petróleo, capacidad bélica, armamento o avances tecnológicos, va sencillamente de cultura, valores, historia y creencias. ¡Va de dignidad!!
Las películas de José Luis López Linares, España la primera globalización, Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, y la tercera We the hispanos, deberían ser una asignatura de obligada proyección por Ley en todos los colegios, institutos y universidades de España, Europa y todo el continente americano.
Sería una inyección de conocimiento y orgullo de lo que fuimos, lo que hicimos y lo que somos, pidiendo paso digna y justamente en palcos y tribunas políticas de alcance universal. Con ello desterraríamos definitivamente las vergüenzas, mentiras y falsas culpabilidades.
Con esa capacidad de comunicación y pedagogía, España será capaz de recuperar el lugar que le corresponde en la historia. Y nosotros que lo veamos.
- Mariano Gomá es presidente del Foro España Cívica