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TribunaRafael López-Alonso Santibáñez

Dios nos asista

El día que pierda Sánchez y vuelva España a la razón, veremos tremendas y violentas manifestaciones y huelgas agresivas contra el nuevo gobierno, secundadas por los pérfidos y patéticos sindicatos que sufrimos

Así titula Larra en 1836 un brillante artículo donde, entre otras muchas sentencias- aún hoy en fresco vigor- dice… «los desordenes del pueblo, o son naturales y justos cuando el gobierno no los puede contener o son culpa del gobierno cuando puede y no sabe o no quiere». Argumento inapelable que viene al pelo a lo que hogaño vivimos en España. Larra, como cualquier persona con sentido común, discernía el trigo de la paja y con la claridad que otorga la sapiencia, no se dejaba engañar por florituras. Hoy, casi dos siglos después, seguimos confundidos entre las turbias y engañosas aguas de la delincuente manipulación de los cretinos que engañan a los zombis de la razón y dirigen y pervierten nuestra realidad con las leyes de la memoria histórica y democrática mientras vegetamos inmersos en la farsa de estos socialistas de garrafón y pacotilla.

El día que pierda Sánchez y vuelva España a la razón (día que habrá de llegar porque no hay mal que cien años dure ni cabrón que lo soporte), veremos tremendas y violentas manifestaciones y huelgas agresivas contra el nuevo gobierno, secundadas por los pérfidos y patéticos sindicatos que sufrimos, reivindicando lo que sembró, recolectó y fue culpa del mequetrefe de Pedro Sánchez y sus palmeros y acólitos, que querrán hacer pagar el pato de sus abusos, incompetencias y dislates, a la derecha. Derecha que, todo hay que decirlo, está muy lejos de ser un desecho de virtudes, capacidades y valentías, siendo, al contrario, generadora y hasta cómplice en no pocas ocasiones, del esperpento en el que España sobrevive agonizante.

Dios nos asista si nuestra juventud, ciertamente a menudo maltratada por el sistema y sus trampas, no asume su obligación de la lucha por la auténtica justicia social, por la verdad sin manipulaciones de nuestra historia y por el trabajo y el esfuerzo duro y sacrificado que desde que el hombre es hombre y la mujer, mujer, han conseguido que hoy no pasemos hambre, sed ni frío y, además, de vez en cuando, nos divirtamos. Porque la vida, la existencia de una sociedad fuerte y digna, exige, ineludiblemente, esfuerzo, lucha, tesón, sacrificio y dignidad, valores todos ellos que para desgracia de nuestra sociedad, intentan cargarse esta banda de mediocres que nos ocupan.

Dios nos asista, al fin, y nos otorgue la generosidad para perdonarnos, la fuerza y el acierto para alcanzar la riqueza moral y material que nos permita una vida justa, un techo digno y una existencia razonablemente feliz para todos (menos para los vagos y mangantes), y nos ayude a poder superar la incapacidad que tenemos para convivir juntos sin rencores y a enterrar la triste y pesada cruz de ser, nosotros mismos, nuestro peor enemigo.

España se merece prosperidad, paz, justicia y alegría. Desechemos la bazofia que tanta gentuza de todo pelaje político pretende inculcarnos y centrémonos en respetarnos, crecer juntos y disfrutar de nuestro esfuerzo, nuestros valores y nuestra historia, así como en la búsqueda de la estabilidad y el respeto mutuo que nos merecemos. Que así sea. ¡Viva España !

Rafael López-Alonso Santibáñez es empresario
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