20 de enero de 2022

Un mundo felizJaume Vives

Humanimalismo

Ahora que las parejas se pelearán por la custodia compartida de los perros, donde se dota de personalidad jurídica a los animales que sustituyen a los hijos que no hemos querido tener, hay algo que no tiene sentido: negar la existencia de Dios pero creerse más digno que el resto de bichos

Nos escandaliza oír que a las mascotas se las dotará de personalidad jurídica dentro de la familia. Ridículo, sí, pero es el camino natural de una sociedad infantil que ni reconoce la dignidad de la persona ni la animalidad del animal.
Decía alguien que todos los problemas políticos son en el fondo problemas teológicos. Y este no es una excepción. Si apartamos a Dios de la ecuación, ¿qué confiere a una bestia una dignidad diferente a la de un ser humano? ¿Por qué yo puedo tener más derechos que un mono? ¿Quizá porque tengo razón, inteligencia y pensamiento abstracto? Pues hay personas que han perdido todo eso y viven en una cama. ¿Qué las diferencia pues de un animal?
Tenemos muy asumido, por inercia, que somos superiores en dignidad, pero todo se desmonta como un castillo de naipes si no hay Creador que haya pensado esta creación que nos ha tocado vivir. Si no hay un Dios que nos haya querido a imagen y semejanza suya. Lo lógico en un mundo sin Dios es que un tipo como Zapatero impulse el proyecto Gran Simio. Lo lógico es que Peter Singer humanice a los animales y les confiera incluso una dignidad superior a la de algunos humanos. Y lo lógico es dotar de personalidad jurídica a los animales que sustituyen a los hijos que no hemos querido tener. Pero lo que tiene menos sentido es negar la existencia de Dios pero creerse más digno que el resto de bichos. O defender los derechos de los simios y los perros pero matar mosquitos en verano.

Lo que tiene menos sentido es negar la existencia de Dios pero creerse más digno que el resto de bichos

Me decía el otro día un amigo que ya empieza a haber movimientos en defensa de los mosquitos. Y tiene sentido. Por lo visto cuando matamos a uno nos estamos cargando a una madre que recolecta sangre para dar de comer a sus hijos. O sea que cuando aplaudimos a un mosquito también estamos matando a sus hijos de hambre. Y si defendemos que el reino animal nos iguala en dignidad, los mosquitos no pueden quedar fuera. Si no lo haríamos con un chimpancé, ¿por qué tanta crueldad pensando que podemos hacerlo con un insecto volador?
Y todo esto lo decía porque en la universidad aprendí pocas cosas, pero una de ellas fue un concepto: el humanimalismo. Y aprendí que cuando uno intenta elevar a los animales a la categoría humana, lo único que consigue es rebajar al hombre a la dignidad de un animal y hacer el ridículo.

Ahora las parejas se pelearán por la custodia compartida de los perros 

Y para muestra un botón: ahora las parejas se pelearán por la custodia compartida de los perros que compraron porque nunca quisieron tener hijos. O todavía peor: se pelearán por el perro y no por el hijo que tuvieron por capricho. Y será, al llegar a la vejez, cuando descubran que los perros no van a ocuparse de ellos, ni siquiera les pagarán una residencia.
Eso es el humanimalismo. Eso y los hoteles y los spas de perros, las ligas anti toros, anti carne, anti huevos y anti sometimiento. Porque sí, el hombre está llamado a someter (que no es sinónimo de destruir) a todos los animales, a toda la creación. Y si no lo hace acabará,  en primer lugar, haciendo el idiota y después viviendo peor que una bestia. Llegados a ese punto, los leones, por lo menos, someterán a otros y comerán su carne mientras que las peleas morales por los pequeños mamíferos que aniquilan y las recetas veggies, nos las dejarán a los paladines del humanimalismo.

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