Lápida de los niños expósitos de la catedral de Toledo
«Los niños de la piedra»: los bebés que eran depositados en la catedral de Toledo para ser adoptados
El templo primado muestra la labor caritativa que ha desarrollado a lo largo de los siglos
Seguramente no lo podamos juzgar desde la mentalidad del siglo XXI. Pero ocurría con mucha frecuencia. No es que los padres fueran unos monstruos; es que carecían de los más mínimos recursos para mantener a sus recién nacidos. Así que la madre, en cuanto se podía poner en pie, o el padre, acudían a instituciones de la Iglesia para depositar, en un lugar discreto y apartado –a menudo, de noche–, al bebé de pocos días envuelto en unos pobres retales de tela. Era eso, o dejar morir de inanición a la criatura. No había más opciones para los más pobres. O para los hijos nacidos fuera del matrimonio. Eran los expósitos (expuestos): recién nacidos entregados a instituciones religiosas para que se hicieran cargo de ellos.
La catedral de Toledo, como tantas otras, tenía un lugar destinado para ellos: la piedra de la capilla de San Pedro. Por eso, a los infantes que eran abandonados allí se les conocía con el sobrenombre de «los niños de la piedra». Este sábado, la catedral primada acogerá una jornada con el título «Puerta abierta a la caridad y la misericordia: la Primada», con el objetivo de dar a conocer la acción caritativa que el templo primado ha desarrollado a lo largo de los siglos.
Después de recoger al neonato y tratar de sacarle adelante adelante –el índice de mortalidad rondaba el 50%, aunque había años que llegaba a 80%–, los niños pasaban al hospital y posteriormente a la escuela, que se mantenían íntegramente con donaciones y limosnas.
Una expedición pionera
Existe un caso especialmente llamativo acaecido en 1803 y que tiene que ver con los expósitos. El médico Francisco Javier Balmis y la enfermera Isabel Zendal partieron hacia la colonias América hispana en una expedición destinada a llevar la vacuna de la viruela. Como no existían frigoríficos ni medios de conservación, los niños hicieron de portadores biológicos de la vacuna con la que se inoculó, al arribar, a cientos de miles de personas, sobre todo niños. Fue, sin duda, el mayor esfuerzo hasta ese momento para salvar la vida de millones de personas. 22 expósitos de entre 3 y 9 años fueron seleccionados en las inclusas por su fortaleza, aunque uno de ellos falleció durante la travesía.
De vuelta a Toledo, la jornada del sábado se celebrará mediante un itinerario por el claustro y por diversos lugares emblemáticos de la catedral. En ellos se podrá conocer la labor caritativa desempeñada por el cabildo a lo largo de los siglos, como la creación de un comedor para pobres, el pago de pensiones a enfermos o a viudas, la fundación de escuelas y diversas obras de sanidad y protección social, tales como el hospital para dementes, la liberación de cautivos y la manutención de presos, además de la consabida labor con «los niños de la piedra». La jornada comenzará a las 10:30 horas y concluirá a las 13:00 horas con una conferencia
del obispo auxiliar y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, don Francisco César García Magán, en la capilla de san Pedro, y con un concierto a cargo de la escolanía de Nuestra Señora de los Infantes.