El cardenal francés Jean-Paul Vesco, tras la conclusión de una de las congregaciones
¿Cuándo sabremos el nombre del nuevo Papa? Esto es lo que han durado los cónclaves del último siglo
Si se cumple la tendencia de los cien años postreros, veremos salir la 'fumata blanca' de la chimenea de la Capilla Sixtina muy pronto
No; ya no es factible que un cónclave dure los casi tres años que tardó en ser elegido Gregorio X, entre 1268 y 1271. A pesar de la tardanza, el resultado fue bueno: Teobaldo Visconti –su nombre antes de ser designado como el Papa 184º en la historia de la Iglesia– convocó el segundo concilio de Lyon y sería beatificado por Clemente XI en 1713.
Tras múltiples adaptaciones a lo largo de los siglos, el reglamento que rige la elección de un Romano Pontífice lo firmó Juan Pablo II, Universi Dominici gregis, de 1996. Unos años después, en 2007, su sucesor Benedicto XVI elaboró un motu proprio titulado Constitutione apostolica en el que determinó que, para elegir al nuevo Papa, siempre se requiere que el candidato obtenga dos tercios de los votos de los cardenales electores. Se busca así un Papa elegido por un amplio consenso, expresado mediante una «mayoría cualificada» de los sufragios.
Si tenemos en cuenta los cónclaves celebrados en los últimos cien años (tomando, como punto de partida, el que eligió a Pío XI en 1922), obtenemos una media de tres días de duración y casi siete votaciones antes de conocer el nombre del nuevo Pontífice. De seguirse esta tendencia, el nombre del Papa número 267º de la Iglesia católica podría darse a conocer el 8 o el 9 de mayo, ya que el cónclave comienza el 7 de mayo.
A pan y agua
Se han celebrado ocho cónclaves desde 1922, en los que han regido distintos reglamentos que han ido actualizando diferentes Papas. Todos ellos han durado entre dos y cuatro días, aunque el número de votaciones varía significativamente. El más rápido fue del que salió elegido Pío XII en 1939: tan solo dos días de deliberaciones y tres votaciones. El que ocupó más tiempo en los últimos 100 años fue el citado anteriormente de Pío XI, que se prolongó durante cuatro días y 14 votaciones. Nada que ver, en cualquier caso, con los casi tres años que tardó en salir Gregorio X, hasta el punto de que los habitantes de Viterbo –la localidad italiana donde se celebró el cónclave– decidieron encerrar a los cardenales y tenerles a pan y agua hasta que se pusieran de acuerdo.
Las deliberaciones en las que salieron elegidos Benedicto XVI y Francisco también fueron muy rápidas: dos días en cada caso y 4 y 5 votaciones respectivamente. Para elegir a Karol Wojtyla –un desconocido cardenal polaco que se convertiría en Juan Pablo II en 1978– fueron necesarios tres días y ocho rondas de votaciones. Su antecesor, que tuvo uno de los papados más efímeros de la historia, tuvo también un cónclave rapidísimo: Juan Pablo I sólo necesitó dos días y cuatro votaciones.