Fieles esperaban en la Plaza de San Pedro
Este es el motivo por el que el nuevo Papa de Roma no puede llamarse como el santoral de hoy
Aunque muchos papas han rendido homenaje a San Pedro en sus discursos, encíclicas y decisiones, ninguno ha osado llevar su nombre
Existe una tradición curiosa y poco conocida en la Iglesia Católica: ningún Papa ha vuelto a elegir el nombre Pedro al asumir el pontificado —hoy celebra a San Pedro de Tarantasia—. Este gesto simbólico se interpreta como una muestra de respeto hacia San Pedro, considerado el primer Papa de la historia y figura central del cristianismo.
Según la tradición católica, San Pedro fue designado por Jesucristo como el primer líder de la Iglesia, y desde entonces es considerado el 'Papa original'. Para subrayar esa unicidad, los pontífices que le han sucedido han evitado tomar su nombre.
Este gesto simbólico reconoce que Pedro fue la 'roca' sobre la cual se edificó la Iglesia, y que su papel es considerado irrepetible. De hecho, a lo largo de los siglos ha habido más de 260 pontífices, pero ninguno ha optado por llamarse Pedro II.
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Una norma no escrita
Aunque no existe una prohibición canónica formal, algunos expertos en historia eclesiástica opinan que elegir el nombre Pedro podría interpretarse como una pretensión de igualdad —o incluso de superioridad— respecto al primer Papa, lo cual se considera teológicamente inapropiado.
Así, aunque muchos papas han rendido homenaje a San Pedro en sus discursos, encíclicas y decisiones, ninguno ha osado adoptar su nombre. Hoy, mientras el mundo católico recuerda a San Pedro, también se rememora el motivo por el cual su nombre sigue siendo considerado sagrado y reservado.