San Juan Pablo II recibe un balón del futbolista argentino Gabriel Batistuta
Los santos patronos a los que se encomiendan futbolistas, nadadores y hasta surfistas
Los amantes del surf se repartían entre unos y otros unas medallas de san Cristóbal antes de adentrarse en el mar como símbolo de protección
todos los deportes tienen un santo patrono, a quien los mejores deportistas de diferentes deportes veneran antes de saltar a competir. Además, muchos estadios o complejos deportivos llevan nombres de santos –como San Mamés, estadio del Athletic de Bilbao– como demostración de la importancia que tienen en el ámbito deportivo, es más, hace poco León XIV dejó clara su afición al béisbol y se propone a una figura singular como posible santo patrón de este deporte: el beato Michael McGivney.
San Luigi Scrosoppi, patrono de los futbolistas
El futbol es probablemente el deporte más famoso o más visualizado del mundo. San Luigi (1804 – 1884), en realidad nunca fue jugador de fútbol, sin embargo, reunía virtudes propias de un buen entrenador y futbolista, como hacer equipo y plasmar las buenas virtudes en el propio equipo.
La justicia, la disciplina, el respeto al contrario, la paciencia… Fueron los valores que hicieron que el 22 de agosto de 2010 se celebrase una ceremonia presidida por monseñor Schwarz en la que se bendijo una estatua del santo con un balón de fútbol en la mano.
Estatua de san Luigi Scrosoppi, patrón de los futbolistas
San Sebastián, el de los atletas
San Sebastián (256 – 288) fue un soldado en el ejército romano que compartía su fe con sus compañeros soldados y convirtió a muchos de ellos antes de que el emperador Diocleciano lo condenara a muerte.
Fue nombrado santo debido a su valentía y resistencia, tanto física como espiritual y su evangelización energética, durante su vida como soldado romano y su martirio por defender su fe cristiana. Además, también es el patrón de soldados y arqueros y de muchos otros deportes como el baloncesto y balonmano.
Retrato del martirio de san Sebastian
San Adjutor, protector de los nadadores
Las historias de san Adjutor (1073 – 1131) dadas por su patrocinio de los navegantes varían. Algunos afirman que fue capturado por musulmanes en la primera cruzada con Godofredo de Buillon al que acompañó, y escapó de la persecución nadando de vuelta a Francia y entró en la abadía de Trion, donde se convirtió en un recluso hasta su muerte.
Otras leyendas dicen que unos ángeles le liberaron de sus captores, y su asociación con el mar se produjo cuando se calmó un remolino lanzando agua bendita, y con un signo de la cruz se liberó los grilletes de su cautiverio.
San Adjutor con vestimenta de cruzado
San Cristóbal, venerado por surfistas
San Cristóbal es considerado también el patrón de los viajeros. El santo se dedicaba a trasladar a los viajeros que querían cruzar un río desde una orilla a la otra. Y en uno de esos viajes, tuvo que transportar a un niño que subió a los hombros, ese niño, resultó ser el mismísimo Cristo.
Los amantes del surf que llegaban a sus playas buscando las mejores olas, se repartían entre unos y otros unas medallas de san Cristóbal antes de adentrarse en el mar como símbolo de protección. Fue desde dicha tradición donde pasó a convertirse en el patrono del surf.
La medalla surfista con la frase: «San Cristóbal protégenos»
San Juan Pablo II, encomendado de todos los deportistas
San Juan Pablo II (1920 – 2005) es para muchos deportistas como su «santo de cabecera» a quien se encomiendan antes de una competición. Su vida ha estado ligada siempre al deporte, desde pequeño era portero de fútbol, además le encantaba el senderismo y el esquí. A lo largo de su pontificado hay cientos de anécdotas relacionadas con los deportes.
También recibió al torero español José María Ortega Cano y en México, dio la comunión al futbolista Alberto García Aspe en la Misa de canonización de san Juan Diego; dio su bendición a la escudería Ferrari y a su piloto, el alemán Michael Schumacher, quien en el 2004 ganó su séptimo título de campeón del mundo.
El Papa Juan Pablo II bendiciendo el coche de formula 1 de la escudería Ferrari
Tras la muerte de Juan Pablo II, personalidades del deporte italiano se unieron en el Estadio Olímpico de Roma para un evento titulado «Vivir como Campeón» en homenaje al «atleta de Dios», con la participación de deportistas y atletas entre los que había varios campeones olímpicos y mundiales.