El Papa León XIV asiste a la audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 30 de julio de 2025
El Papa consuela a la familia del joven español hospitalizado: «Estamos hechos para el cielo»
Ignacio Gonzálvez, de 15 años, sufrió un colapso por un linfoma grave durante su peregrinación a Roma con motivo del Jubileo de jóvenes
Ignacio Gonzálvez, de 15 años, tuvo que interrumpir su participación en los actos del Jubileo de los Jóvenes tras sufrir un colapso por un linfoma grave que afecta a sus vías respiratorias. Desde entonces, su familia lo ha estado acompañando en el Hospital Pediátrico Bambino Gesù de Roma.
Las oraciones y el acompañamiento no han faltado: el Papa León XIV pidió a los miles de jóvenes que se encontraban en Tor Vergata para la vigilia del sábado 2 de agosto que se unieran en oración por él: «Quisiera pedir sus oraciones por otro amigo», dijo. Pero su cercanía no acabó con este gesto.
El Papa León XIV, durante la vigilia de este sábado en Tor Vergata
El pasado martes, y sin previo aviso, visitó al joven hospitalizado y «mantuvo una conversación afectuosa con él y su familia», según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Para Carmen Gloria, madre de Ignacio, la visita inesperada del Pontífice ha sido «una señal de que Dios no me ha abandonado».
Los padres, perteneciente al Camino Neocatecumenal, viajaron desde Murcia a la capital italiana para acompañar a Ignacio en este duelo. Según detalla Vatican News, el joven de quince años sufrió un dolor en el pecho el pasado viernes 1 de agosto, lo que le provocó un colapso y requirió una hospitalización urgente en el nosocomio pediátrico.
«Nuestro verdadero lugar es la vida eterna en el cielo»
Durante unos treinta minutos, León XIV estuvo conversando y rezando junto a la familia Gonzálvez y, tras impartir la bendición y hablar del Evangelio, de la vida eterna y de la voluntad de Dios, les dijo: «Estamos hechos para el cielo». Estas palabras conmovieron a la familia.
«Nos ayudó mucho; nos dio una palabra. Fue increíble», expresó con emoción Pedro Pablo, el padre de Ignacio, a los medios del Vaticano mientras esperaba su siguiente turno para acompañar a su hijo. «Nos dijo que lo importante es hacer la voluntad de Dios, que nuestro verdadero lugar es la vida eterna en el cielo. Esto nos reconfortó, porque somos personas que intentamos vivir nuestra fe y sabemos que es la verdad», confiesa.
En este sentido, Adela, hermana de Ignacio, reveló que lloró al seguir la homilía de la Misa de clausura del jubileo: «Me ayudó escuchar en la Misa que solo estamos de paso, que estamos destinados a vivir en el cielo. Y pensé: 'Es cierto, tarde o temprano mi hermano, pase lo que pase, solo estaba de paso'».
Por su parte, Carmen Gloria también se ha mostrado sorprendida y agradecida por el gesto del Papa: «Me dijo que, si Ignacio había venido hasta Roma, él podía venir al hospital a verlo. Fueron palabras sencillas, pero llenas de afecto», recalca la madre. «Nos ayudó a pasar de este acontecimiento doloroso a la fe», continúa en declaraciones a los medios de comunicación de la Santa Sede.
«Sabemos que Dios está con nosotros»
«El Papa nos dijo que esto es un misterio y que, a pesar de muchas cosas que no entendemos, sabemos que Dios está ahí y quiere lo mejor para todos. Como madre, vi que Jesucristo se acercó a mí y me dijo: 'No estás sola'. Eso fue lo que significó para mí la presencia del Papa en el hospital: la confirmación de que Dios no nos ha abandonado», afirmó emocionada.
Además, Carmen Gloria quiso agradecer el aluvión de mensajes y muestras de apoyo que han recibido de todas partes: «Nuestra historia está conmoviendo a muchos corazones; muchos jóvenes están rezando por este niño». Pero a su vez es consciente de que todo esto «es obra del Espíritu Santo. No somos nada, una familia como muchas otras… Y ver a tanta gente rezando, a tanta gente interesada, y que el propio Papa haya venido, es un gran consuelo. Sabemos que Dios está con nosotros».
En el hospital también hace guardia su hermano: Pedro Pablo, de 24 años, que, como Ignacio, había peregrinado a Roma con motivo del Jubileo de los Jóvenes. Para él esta visita inesperada ha sido un ejemplo de que la oración mueve montañas: «¿Qué puedo decir? Tener una señal tan profunda como la visita del Santo Padre me ha dado una gran paz, especialmente por mi madre; nos ha unido como familia en la fe. Es fruto de la oración, estoy seguro. Al fin y al cabo, ¿qué dicen? Que la oración mueve montañas, ¿verdad? Ahí lo tienes», reflexiona.