Cartel difundido por el arzobispado para promover esta iniciativa entre las familias cristianas
¿Invitar a un seminarista a cenar a casa? La iniciativa que acerca la vocación a las familias
La propuesta surge en Navarra, donde 29 hogares han dado el 'sí' a esta invitación especial: «Nos comentan que es una idea muy bonita y que les hace ilusión poder recibir a un seminarista»
La formación de un sacerdote es un largo y exigente camino que prepara al futuro párroco para liderar y formar una comunidad sana y unida en torno a la Iglesia.
Bajo el nombre de «Proyecto Cenas FAV (Familia, Acogida, Vocación)», la archidiócesis de Pamplona y Tudela presenta esta propuesta, con la que pretende institucionalizar una tradición que se venía llevando a cabo anteriormente, pero que, lamentablemente, se está perdiendo en la sociedad actual.
Esta propuesta conjunta surge de la Delegación de Pastoral Vocacional y de la Delegación de Familia y Vida. «El objetivo es acercar la vocación sacerdotal y religiosa al corazón de las familias, fortaleciendo la comunión diocesana en torno a la llamada de Dios», afirman los responsables del proyecto.
«Para los sacerdotes es muy enriquecedor conocer de cerca la vida de las familias, sus inquietudes, problemas y poder ayudarlas. Y además, qué bien se cena», expresa el párroco de Sarriguren, Juan Ganuza, en el Diario de Navarra.
La idea es sencilla: a lo largo del curso pastoral, cada seminarista visitará una familia distinta cada mes para compartir con ella su testimonio, su experiencia y su camino de fe durante una cena. «De este modo, un número creciente de hogares podrá acogerlos, conocerlos de cerca y descubrir la belleza de la llamada de Dios», señalan.
El ambiente familiar proporciona un espacio distendido para conversar con naturalidad sobre la fe y la vocación. Antes de despedirse, se dedica un breve momento a la oración en común, pidiendo especialmente por las vocaciones sacerdotales y religiosas. La fecha concreta del encuentro se fijará de acuerdo con la disponibilidad del seminario, adaptándose al ritmo de vida y formación de los seminaristas.
Hasta el momento, ya se han recibido 29 solicitudes de familias. «Nos comentan que es una idea muy bonita y que les hace ilusión poder recibir a un seminarista en su hogar», señalan los delegados de Pastoral Familiar.
Hacer sentir acompañado al seminarista
Sin embargo, el propósito de estas cenas no es solo dar a conocer a los jóvenes el camino sacerdotal, sino también abrir las puertas a quienes se encuentran en su etapa de formación, en lugares donde puedan ser acompañados con cariño y oración, y donde siempre sean bienvenidos.
«Queremos que los jóvenes de nuestras familias crezcan viendo que la vocación no es algo raro o lejano, sino una llamada hermosa que puede surgir en cualquier hogar cristiano», explican desde la Delegación de Familia y Vida.
Las familias que deseen participar en Cenas FAV pueden inscribirse a través de un formulario en la página web de la diócesis.