Fundado en 1910
Imagen del Monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles

Imagen del Monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los ÁngelesPaula Argüelles

Cien años de oración en el corazón de España: el Carmelo del Cerro de los Ángeles celebra su centenario

Testigo de la persecución religiosa de la Guerra Civil, de la devoción popular al Sagrado Corazón y de la santidad de figuras como la Madre Maravillas de Jesús, el Papa ha concedido un Año Jubilar al centro espiritual de la diócesis de Getafe.

Pocos, muy pocos lugares hay en la geografía española que tengan la potencia simbólica, eclesial e histórica del Cerro de los Ángeles, centro geográfico de la Península Ibérica y escenario de algunos de los momentos más icónicos de la historia reciente de España.

Ahora, el Carmelo Descalzo ubicado en el icónico santuario madrileño, sito en la diócesis de Getafe, cumple cien años de incesante vida contemplativa, a los pies del monumento al Sagrado Corazón.

Y con motivo de este centenario, el próximo 30 de enero, el monasterio de las Carmelitas Descalzas del Cerro de los Ángeles inaugurará oficialmente un Año Jubilar concedido por el Papa León XIV, con el que se busca, no sólo conmemorar el siglo de presencia contemplativa, sino impulsar una renovación espiritual a partir de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

La solemne misa de apertura se celebrará a las 19 horas y estará presidida por el obispo de Getafe, monseñor Ginés García Beltrán, para permitir a los fieles obtener la indulgencia plenaria (cumpliendo las condiciones habituales establecidas por la Iglesia). A partir de esa fecha, el Jubileo se extenderá durante todo el año, hasta el 31 de diciembre de 2026.

Inspiración mística de una santa

Aunque la intuición fundacional del Carmelo se remonta a 1924, cuando el proyecto fue inspirado a la entonces hermana Maravillas de Jesús en el Carmelo de El Escorial, la comunidad no se estableció definitivamente en el Cerro hasta el 26 de octubre de 1926.

No fue una fecha menor: ese día se celebraba por primera vez en toda la Iglesia la fiesta de Cristo Rey, instituida por el Papa Pío XI como respuesta espiritual a la secularización de las naciones, que ya había dado lugar a la Gran Guerra y que desembocaría, no sólo en un reguero de conflictos bélicos como nunca habían sido conocidos por el hombre, sino también en una apostasía ideológica cuyos efectos aún colean en nuestros días.

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús, en el Cerro de los Ángeles

La multitudinaria Consagración de España al Corazón de Jesús, en el Cerro, en 1919

De hecho, fue la propia Maravillas de Jesús (canonizada por san Juan Pablo II en su último viaje a España) quien dejó por escrito, en una de sus numerosas cartas, el origen místico de la fundación, entendida como una llamada al desagravio y a la adoración silenciosa junto al monumento al Sagrado Corazón, «despreciado de tantos hombres, y que allí quiere ser de vosotras amado, alabado y consolado».

Un lugar que ella misma describió como marcado por la soledad espiritual y necesitado de una presencia orante.

Desde entonces y hasta hoy, el Carmelo del Cerro de los Ángeles ha mantenido ininterrumpidamente la vida contemplativa (siempre con el número máximo de vocaciones que los estatutos carmelitanos permiten), incluso en los momentos más dramáticos de la historia reciente de España, como la Guerra Civil.

Testigo y víctima del odio a la fe

La historia del Carmelo Descalzo no se entiende sin el Cerro de los Ángeles, considerado el centro geográfico de la península y tenido, de forma tácita, como santuario nacional del Corazón de Cristo.

Allí tuvo lugar, en 1919, la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, presidida por el rey Alfonso XIII. Un acto que marcó profundamente la espiritualidad pública del país, y que la masonería no olvidaría en su persecución a la monarquía y a la Iglesia, que devendría a la postre en la Segunda República.

Milicianos

Milicianos «fusilando» al monumento al Sagrado Corazón

Durante la persecución religiosa desatada por las izquierdas en los años 30, y singularmente durante la Guerra Civil, el odium fidei se cebaría contra el monumento y todo lo que significaba.

Así, la escultura del Sagrado Corazón fue fusilada por milicianos de la república, dinamitada y amartillada... aunque ninguna bala ni rastro de metralla llegó a rozar la piedra esculpida del Corazón, tal y como se puede comprobar en la «reliquia» del monumento que conservan las carmelitas.

Tras su posterior reconstrucción (junto a los restos del complejo artístico destruido, que aún se pueden ver como memoria viva del odio a la fe), España renovó esa consagración noventa años después, en 2009, concelebrada por la práctica totalidad del episcopado español y a instancias del entonces presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, en un gesto de continuidad histórica y espiritual.

Ahora, el Año Jubilar concedido por la Santa Sede reconoce no sólo una efeméride, sino cien años de fidelidad escondida, de reparación a las ofensas contra Dios, y de oración constante y entregada por la Iglesia, por España y por todo el mundo.

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