Monseñor Sanz Montes, el pasado diciembre con numerosos scouts
Sanz Montes crítica a Sánchez y su «apego al poder» gracias «a los compinches que te mantienen en la poltrona»
Sin citar expresamente al presidente del Gobierno, el arzobispo de Oviedo deplora también que haya «algún despiadado terrorista que se sienta en los escaños con aires de honestidad»
El arzobispo de Oviedo, el franciscano Jesús Sanz Montes, ha denunciado en su última carta semanal que «tenemos aún a algún despiadado terrorista que reclama la piedad pública o que se sienta en los escaños parlamentarios con aires de honestidad, y quien no dudó en segar la vida ajena y celebrar con sarcasmo el llanto de las víctimas, anda ahora concitando clemencias ante sus dietas ideológicas». «¿Quién lo entiende?», se pregunta el prelado en la misiva, que lleva por título Febrerillo loco, como «la célebre otra teatral de los hermanos Álvarez Quintero» de 1919.
Con su habitual estilo directo y sin rehuir los temas espinosos, monseñor Sanz Montes deplora también «el recurso a la abierta mentira como modo de gestionar la cosa pública, confundiendo el noble ejercicio del gobierno justo y prudente, con el chalaneo partidista del apego al poder, a cualquier precio pagado a los compinches que te mantienen en la poltrona», en una velada crítica al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez –aunque no solo a él–.
El arzobispo de Oviedo también lanza sus dardos contra «los correteos de entrevistas para justificar lo injustificable, intentando embarrar a cualquiera con tal de salir indemne de la propia irresponsabilidad, o del imperdonable escaqueo parlamentario y judicial, mientras se calcula el desgaste de los adversarios políticos, sociales y mediáticos».
«La que está cayendo»
«Nosotros como cristianos, no podemos estar al margen ni mirar con pasiva indiferencia ante la que está cayendo», explica el prelado franciscano. «Pero tampoco es nuestra vocación la de ser sin más 'leal oposición' ante los desafíos y desmanes que ensombrecen o lastiman nuestra sociedad», subraya. «Los cristianos que trabajan en política, en la sanidad, en la enseñanza, en los servicios sociales, en los medios de comunicación, deben saber qué y cómo hacer llegar la posición justa, creativa y bella que se deriva del cristianismo», invita. «Por eso, junto a la denuncia respetuosa ante lo que es engañoso e inadecuado para el bien común, debemos ejercer el gozoso anuncio de lo que supone apostar por lo que apuestan Dios y la Iglesia cuando hablamos de la vida en todos sus tramos, de la familia verdadera, de la libertad en la enseñanza y en la expresión religiosa, de la justicia y de la paz, de la independencia de los poderes que se complementan para una adecuada gobernanza», agrega.
Monseñor Sanz Montes también cuestiona las iniciativas encaminadas a «propiciar (y hasta subvencionar) todo aquello que aísle, enfrente, confunda y ridiculice la historia reescrita, la tradición religiosa en general y la cristiana en particular». «Es la obsesiva y sistemática hoja de ruta laicista, sin ahorrar medios ni ocasión, que se vale de la provocación o de la buena voluntad para seguir acorralando a la Iglesia, que no se pliega ni se plegará cuando la vida, la dignidad, la verdad o la libertad están en entredicho por intereses inconfesados», concluye.