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Catalina DavisMaría Bereijo

Entrevista a Catalina Davis, médium y terapeuta durante 15 años

«La Nueva Era y el esoterismo son la mayor secta luciferina de toda la historia»

La experta, que abandonó las terapias alternativas tras su conversión a la fe católica, alerta ahora contra ellas: «Veo mucha confusión dentro y fuera de la Iglesia»

Yoga, reiki, registros akáshicos, eneagrama, regresiones, coaching cuántico, quiromancia, las flores de Bach... Todas ellas prometen armonía, equilibrio, paz, plenitud... Pero no es así: «La Nueva Era no sana; atrapa». Quien así habla sabe bien lo que dice: Catalina Davis ejerció como médium durante 15 años y se especializó en multitud de técnicas y terapias alternativas. Pero nadie le habló del «lado oscuro» que encierran, hasta que ella misma lo descubrió. Y lo padeció. Ahora ayuda a decenas de personas a escapar de las prácticas esotéricas. Escapar, sí, porque son La gran prisión, que es el título que le ha puesto al libro que acaba de publicar con Voz de Papel.

– ¿Cómo acabó usted en esos mundos esotéricos?

– Estuve durante 15 años en la Nueva Era, pero he estado en el esoterismo, la magia y cosas un poco extrañas prácticamente desde que nací, toda mi vida, porque mis padres ya eran muy supersticiosos. En mi familia se practicaba la cartomancia, y a partir de ahí no fue difícil caer de lleno en esos mundos.

– ¿Y qué le sacó de ellos?

– Bueno, llega un punto que yo crecí mucho. Daba conferencias para miles de personas sobre temas de Nueva Era, terapias alternativas. Yo también estaba metida en el mundo del emprendimiento, y llevaba ese mensaje a las empresas. A partir de ahí empiezo a crear una especie de fachada, pero por dentro estaba destruida. Yo pensaba que estaba bien, pero la realidad es que me desgarraba algo por dentro. Estaba a punto de entrar en la masonería y. buscando simbología masónica en las iglesias, el Señor me encuentra ahí, y yo lo encuentro a Él.

Portada del libro de Catalina DavisVoz de Papel

Tuve una conversión muy bonita, tipo San Pablo, en un solo día, en que yo siento el amor de Dios; siento que el Señor me da una misión. Y, a partir de ahí, empieza lo que yo no sabía que iba a terminar así: la fundación del Movimiento Creo, que en la actualidad es una asociación privada de fieles en la cual nos dedicamos a acercar el amor de Dios a las personas que están fuera de la Iglesia, sobre todo las que practican Nueva Era.

Muchas personas –también dentro de la Iglesia– practican Nueva Era por desconocimiento. Cuando me convierto, todavía no estaba tan de moda el tema de la Nueva Era; no se sabía tanto. Por eso, nadie me supo decir si lo que yo hacía estaba bien o estaba mal. Lo tuve que ir descubriendo por el camino. Recuerdo que, el primer día de mi conversión, llevaba un hilo rojo contra el mal de ojo en la muñeca. Al verlo, pensé: Pero, si Dios es todopoderoso, ¿por qué tengo que llevar un hilo? Y me lo arranqué. Yo misma, sin saber, empecé a destruir las cosas que veía que me alejaban de Dios.

– Dice usted que era una fachada, pero que por dentro estaba destruida... Las personas que se dedican a la Nueva Era, al budismo y similares, siempre muestran esa aura de tener equilibrio, serenidad, paz.. ¿No es así, por tanto?

– Yo no puedo afirmar que todos pasan por este vacío existencial o personal pero, por lo menos con los que yo me he relacionado, la mayoría eran fachada. Existe algo que se llama el autoengaño. Tú piensas que estás bien, tú sientes que lo que estás haciendo te está haciendo bien Y es por eso que lo estás dando a los demás. Pero uno de los problemas que existen dentro de la Nueva Era es que abandonas tu trabajo habitual y empiezas a ser terapeuta. Ser terapeuta no es fácil. Hay muchas terapias en el mercado, y tienes que posicionarte. Necesitas un equipo de marketing. Necesitas gastar mucho dinero en formación.

Yo me gasté más de 100.000 € en total, sumando todo lo que hice a lo largo de mi carrera en la Nueva Era. Conozco personas que se gastan más de 40.000 € al mes en marketing para poder vender sus retiros. Estamos hablando de que una mentoría puede costarte 3.000 €; un retiro de fin de semana, hasta 10.000 €. Necesitas tener un buen marketing para que la gente te elija. Luego están los terapeutas que, por 30 €, te hacen una sesión, pero cuando entras en este mercado competitivo, vas subiendo, subiendo, subiendo y a partir de ahí se convierte en una lucha encarnizada.

Catalina Davis fue médium durante 15 años y ahora es virgen consagradaMaría Bereijo

Confusión en la Iglesia

– ¿Qué es lo que le ha llevado a escribir este libro?

– La confusión que veo. Veo mucha confusión dentro y fuera de la Iglesia. Las personas no saben, por ejemplo, que el yoga pertenece al moksha, que es la parte de la salvación de la religión hinduista. No es un deporte. Es como querer desacralizar la Santa Eucaristía o el rezo del Rosario. No podemos desunir algo. Cada asana que se hace dentro del yoga es una postración a una deidad. Tú sigue postrándote y, al final, esa deidad aparecerá en tu vida. Igual que cuando rezas el Rosario: al final, la Virgen María aparece en tu vida.

Tenemos que ser conscientes de que en muchas de las terapias hay invocaciones directas a espíritus. Por ejemplo, en el Reiki, invocamos a un espíritu que es el Gran Impostor, porque se hace llamar vida. La única vida es Jesucristo, que es Camino, Verdad y Vida. Se reviste todo como de un no pasa nada, esto es algo bueno, pero en realidad están sucediendo cosas a nivel espiritual muy graves.

– Pero también es verdad que todos conocemos gente bienintencionada –católica o no–, que hace yoga porque le relaja. ¿Eso también implica un peligro?

– Por supuesto, porque cada vez que cometemos idolatría, consciente o inconscientemente, nos ponemos en peligro. Te voy a poner un ejemplo. Tengo una amiga budista que se fue a Emiratos Árabes a hacer un retiro con yoga. Hicieron la activación de la kundalini y quedó poseída. Yo me acababa de convertir y ella me llamó y me dijo: Mira, Catalina, de repente estaba haciendo unas asanas y empecé a levitar durante tres horas. Y luego empezó mi cuerpo a hacer las asanas solo.

No quiso acercarse a la Iglesia católica para encontrar un exorcista. Pero es que incluso los mismos budistas advierten de que la meditación trascendental sin un acompañamiento puede conllevar un riesgo. No somos los únicos en advertir de los riesgos del Reiki. En todas las religiones existe también la lucha entre el bien y el mal. Y cuando nosotros empezamos a asomar la cabecita sobre cosas que no entendemos, empieza el problema.

Yo estoy convencida de que nos encontramos ante la mayor secta luciferina de toda la historia. Necesitamos un conocimiento para alcanzar un objetivo, y eso es la gnosis en pleno grado. A partir de ahí, hay un interés en que todos empecemos a hacer este tipo de prácticas, porque nos alejan de Dios, se nos corrompe el discernimiento, nuestra alma empieza a sufrir, y es entonces cuando ve reflejos de verdad en este tipo de terapias, porque nos han quitado a Dios, nos han alejado de la fuente verdadera. Es el deseo innato de espiritualidad el que hace que se busquen este tipo de terapias.

– Y, cuando esas personas tocan fondo, acuden a la asociación que usted dirige...

– Sí, estamos acogiendo a personas que se han dado cuenta de que la Nueva Era les está haciendo mal.

– ¿A qué tipo de mal se refiere?

– Normalmente ataca a la familia, a la economía y a la salud de esas personas. Empiezan a encontrarse mal de salud. La persona deja su trabajo para ser terapeuta y entra en un quiebre económico muy grande. El ataque a la familia es brutal porque, aunque se hacen terapias de sanación familiar –como pueden ser las constelaciones familiares para sanar tu relación con tu padre o con tu madre–, normalmente el núcleo familiar se rompe cuando uno de los dos empieza a practicar las terapias alternativas.

Al inicio no pasa nada, pero luego empieza a aparecer la soberbia espiritual: Yo me trabajo, yo soy mejor que tú, tú no haces nada. Dentro de los ambientes de la Nueva Era, eso se promueve: Es que él no tiene el mismo nivel de conciencia que tú; tienes que abandonarle porque no te va a seguir; no vas a poder seguir elevando tu conciencia si estás a su lado... Y luego llega algo que a mí, incluso estando dentro de la Nueva Era, me dolía muchísimo: la separación. Llega un fin de semana donde te tocan los hijos, y ese fin de semana tienes un curso, y esas personas lo viven como un drama porque no pueden ir al curso... Entonces, el hijo empieza a ser un problema, y es ahí el núcleo familiar se ha destrozado.

Una asociación para ayudar

– ¿Qué ayuda les ofrecen desde la asociación?

– Lo primero que intentamos es que la persona retome las riendas de su vida, como volver a juntarse con su esposo o con su esposa, tener una buena relación con los hijos. Empezamos con ellos todo el camino que nosotros llamamos Programa Vuelta a casa, que es cuando la persona comienza a renunciar a todas esas terapias alternativas y a tomar conciencia de por qué doctrinalmente está en contra de Dios y por qué lo está haciendo mal. Tú no le puedes decir a una persona: Deja de hacer Reiki si no le explicas qué hay de malo en el Reiki o en cualquier otro tipo de terapia.

Yo creo que todos los que hemos entrado en terapias alternativas, cuando empiezas hay una duda, dices: Aquí hay algo que no me cuadra, es demasiado raro. Pero si eso lo dejas pasar, sucede como con el pecado: al final esa vocecita de tu conciencia se va apagando. Y entras en picado.

Hemos detectado tres fases. La primera, cuando te estás acercando. La segunda, cuando tienes una soberbia inmensa pensando que tú tienes razón y todo el mundo se equivoca diciéndote que estás en una secta. Y la tercera, cuando tu vida está destrozada y estás buscando una salida, y normalmente la salida se encuentra en la Iglesia católica. Es increíble escuchar a esas personas, que te explican que, de repente, pasando por la puerta de una iglesia, experimentan algo, o que les regalaron un rosario, y ahí hay algo dentro de ellas que dice: Por aquí tengo que ir.

– Ha citado el Reiki y la acupuntura. Son prácticas bastante habituales en nuestro tiempo. ¿Cuáles son sus peligros?

– Fíjate que están muy relacionados, aunque normalmente las personas no ven esta relación. En ambas se usa la energía Qi como una energía sanadora. Se busca equilibrar esa energía dentro de la persona en el Reiki con una invocación directa a través de la imposición de manos, y en la acupuntura, poniendo agujas en lo que se llama los meridianos. Claro, en ambas estás utilizando energía de dudosa procedencia. No, eso no viene de Dios. Nosotros no canalizamos a Dios en unas agujas o en las manos. Nosotros no tenemos manos consagradas como sacerdotes. Y es que no tiene nada que ver. Y ese es el riesgo, porque al final, sobre todo en el Reiki, hay una iniciación en la cual el maestro te impone las manos y te mete un espíritu dentro. A mí me pasó cuando me hicieron la iniciación de Reiki. Me desmayé, y me dijeron: Bueno, esto es una crisis terapéutica, te vas a recuperar. Pero, realmente, a partir de ahí empecé a tener problemas. Fue donde empieza, yo creo, una acción extraordinaria del maligno que también sufrí.

– Los exorcistas insisten, precisamente, en prevenir contra el Reiki...

– Para mí hay tres factores que hacen que las terapias alternativas funcionen. El primero, el efecto placebo. El segundo, porque en todas las terapias hay algo de verdadero. No puede ser que todo sea malo y falso. Y el tercero, obviamente, son las invocaciones al maligno, directas o indirectas, con conciencia o sin consciencia.

– Antes ha dicho que esa corriente de Nueva Era está presente también dentro de la Iglesia católica...

– Por desgracia, así es. Vengo de vivir en Roma durante cuatro años y pico. Allí hay conventos que los han tenido que cerrar porque se practicaba yoga y otras terapias en la capilla delante del Santísimo... Creo que en Madrid también ha habido alguna situación de éstas. Desgraciadamente, dentro de los mismos retiros, se ofrecen eneagramas, constelaciones familiares... Eso es un drama.

El peligro de la Cienciología

– Otro tema espinoso –y peligroso– que creo que usted conoce bien: la Cienciología.

– La Cienciología está haciendo un avance muy despacito, muy escondido. Pero, por ejemplo, en Roma, en la estación de Ottaviano, que es donde te bajas para ir al Vaticano, las pantallas luminosas están anunciando: Scientology. Yo estuve cerca de dos años dentro de la Cienciología y, cuando entras dices: Bueno, seguro que estoy en una secta, ¡pero estoy en la secta de los famosos y seguro que voy a tener éxito! Porque si ellos lo tienen, yo también.

Y, ciertamente, cuando entras en la Cienciología, primero haces unos cursos que te hablan sobre cómo funciona la mente humana, que se llaman Dianética. Están anunciados en todas partes. En las farolas ponen papelitos, por los coches... Pero no solo en Roma: en Madrid y en todas las ciudades. A partir de ahí, el contenido que te dan está tan bien argumentado científicamente que piensas: Esto tiene que ser real. Y, de hecho, empieza a funcionar. Entonces ya das el paso y dices: Vale, quiero ser cienciólogo. Firmas un acuerdo de confidencialidad y pagas los cursos. Obviamente, todo va a golpe de talonario.

A partir de ahí tienes cursos para todo: de oratoria, de cómo gestionar tus finanzas, de valores, de todo lo que se te pueda imaginar. La Cienciología tiene una respuesta, tengas la duda que tengas. Empiezas algo que se llama Puente hacia la libertad. Primero te hacen una limpieza física a través de 30 días en una sauna tomando vitaminas. Es una locura. De ahí vas subiendo por este puente hacia la libertad, que al final lo que te asegura es que no vas a tener más traumas que empañen tu vida.

Hay mucho conocimiento oculto que se te va revelando a 2.000 €, 3.000 € aproximadamente por cada nivel que vas ascendiendo. Y, claro, por el camino también te surgen cosas que tienes que ir trabajando para poder subir de nivel. Así que tienes que hacer sesiones. Total: necesitas ser millonario para ser cienciólogo...

– Y todo eso con la bendición de Tom Cruise y de John Travolta, entre otros. ¿Considera usted que ellos realmente creen en la Cienciología, o es una parte de su negocio?

– No, no, yo estoy convencida de que creen en ello. Porque, además, cuando eres cienciólogo, piensas: He encontrado respuestas a todas las preguntas que tenía. Lo tienen muy bien estructurado, y conoces a otras personas que te motivan: Esto me ayudó en mi negocio, esto me ayudó en mi pareja, esto me ayudó... Vas creciendo como persona y también económicamente.

Pero todo tiene un precio: empiezas a encontrarte muy mal.

– ¿Se refiere a engaños del maligno, o son más bien temas psicológicos?

– Yo creo que se juntan los dos. Por un lado, siempre empiezas este tipo de procesos pensando que, regresando a vidas pasadas, vas a encontrar una respuesta de por qué te está pasando esto. Porque lo que se cree en el concepto de la reencarnación es que tú vas a seguir repitiendo patrones hasta que tomes conciencia y los puedas sanar. Entonces, claro, de repente llegas a la fuente originaria del drama que estás viviendo.

Te voy a contar un caso dramático que lo aclara muy bien. Nos llegó al movimiento una persona cuya mujer se quería divorciar de él porque había entrado en la Nueva Era y había empezado a practicar lo que se llaman registros Akáshicos. Esta mujer, en una sesión, recibió la información de que su marido en otra vida había asesinado a su familia, y le pidió el divorcio. Una familia destrozada. Esas son las consecuencias del esoterismo y la Nueva Era.