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Fray Hernando de Talavera, fraile español citado por León XIV en la Conferencia Episcopal ante los obispos españoles

Fray Hernando de Talavera, fraile español citado por León XIV en la Conferencia Episcopal ante los obispos españolesAlfa y Omega

Quién es fray Hernando de Talavera, «el famoso santo alfaquí de Granada» citado por León XIV ante los obispos

El Sucesor de Pedro ha decidido utilizar como ejemplo al confesor de la reina Isabel la Católica, quien junto al cardenal Cisneros impulsaron el panorama católico español de su tiempo

Tras la histórica visita de León XIV al Congreso de los Diputados, el Sucesor de Pedro se ha dirigido a la sede de la Conferencia Episcopal Española, donde ha tenido un encuentro cercano con los obispos españoles. En su intervención ha recalcado cuál debe ser el papel actual de los ministros católicos en la evangelización de la sociedad civil española. Para ello, se ha servido de una de las personas que más revolucionaron el panorama religioso en España: Fray Hernando de Talavera.

No hay puntada sin hilo en cada discurso u homilía del actual Romano Pontífice, y no es baladí la aparición del nombre de Fray Hernando de Talavera ante los purpurados españoles. Este monje de la Orden de San Jerónimo nacido en 1428, desarrolló una intensa labor como confesor principal de la reina Isabel la Católica desde el momento de su ascensión al trono real, en 1474. La ayuda que proporcionó a la corona española consiguió arraigar en nuestro país una fe profunda y vivida por los españoles de una manera más lógica, sacando a la palestra los principales mandatos prácticos del Evangelio con el prójimo. Gracias a la suma de los esfuerzos evangélicos de Fray Hernando y el cardenal Cisneros, en España ya se habían implantado con mucha anterioridad las importantes medidas que el Concilio de Trento instauró en el catolicismo a partir de 1545, como señala José Luis Alfaya en su libro Yo Isabel, recuerdos de un reinado.

Confesor de Isabel la Católica

No se debe tratar como intrascendente el papel de Fray Hernando como confesor y director espiritual recurrente de la reina Isabel la Católica, una mujer revolucionaria a su tiempo que tiene su causa de beatificación abierta en la Santa Sede y que sus propios contemporáneos retratan como una mujer prudente, honesta, devota, casta, magnánima y ejemplar.

Esta gran reina católica llevó a cabo numerosos actos de servicio a la humanidad, cuyos frutos brotan hasta nuestro días. Como dicta la bula papal de 1946 que le concedió su título de Católica, fueron grandes los méritos que logró a lo largo de su vida: la conquista del reino de Granada, la defensa contra los otomanos, la unificación de los reinos bajo una misma fe y la fiel defensora de la no violencia contra los indios habitantes en las Américas, por lo que se ganó el título de precursora de los derechos humanos.

Abstenerse de hacerles ningún daño, disponiendo que ambos pueblos debían conversar e intimar y servir los unos a los otros en todo lo que puedanÓrdenes de Isabel la Católica sobre el trato hacia los indios

Su gran cooperación con Isabel la Católica fue el sumario de toda una vida al servicio de la iglesia, atendiendo las necesidades de los fieles a su cargo como arzobispo de Granda (1493-1507), obispo de Ávila (1485-1493) y como administrador apostólico de Salamanca (1483-1485), prestigiosa universidad que también aportó filósofos, pensadores y teólogos al Concilio de Trento.

Fray Hernando de Talavera también supervisó los votos de Juana la Beltraneja, hija de Enrique IV de Castilla, para que fueran correctos, con lo que evitó así su posterior revocación, lo que hubiera provocado un reavivamiento de la guerra civil. A los actos de servicio a su patria se suma el papel que jugó en la Guerra de Granada, actuando de árbitro en la reducción de las rentas de la nobleza para conseguir fondos que permitieran culminar la Reconquista católica.

Otra clara demostración en la defensa férrea de sus valores más profundos fue su oposición en la creación de la Santa Inquisición, y su posterior marcha a Sevilla con la idea de evitar medidas más duras contra una población que había sido convertida al cristianismo. Tras la llegada de los inquisidores a la ciudad andaluza no dudo en denunciar algunos abusos de estos.

Conversión de los musulmanes

En la ciudad de Granada, ejemplificó con sus labores la caridad apostólica, en la tarea de evangelizar a la población musulmana, a la que aplicó una suave política de conversión, evitando amenazas y coacciones. Para llevar a cabo esta gran tarea, aprendió árabe y se ganó la consideración de los musulmanes, que lo apodaron alfaquí santo.

Como Jesucristo, también sufrió críticas y amenazas por su revolucionaria manera de trasmitir la fe católica, no propia de su tiempo. Sin embargo, el papa Julio II defendió sus labores públicamente, con el fin de frenar las persecuciones que vivió en primera persona.

No han sido muchos hombres los que han servido con tanta fidelidad y éxito apostólico a la Iglesia Católica y a la corona española, por eso están cargadas de total coherencia las palabras de León XIV dirigidas a los obispos españoles: «Estamos llamados a construir una nueva realidad, a través del diálogo respetuoso y el uso de nuevos lenguajes».

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