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Encuentro del Papa León XIV con voluntarios en IFEMA

Encuentro del Papa León XIV con voluntarios en IFEMAEFE

Visita del Papa a España

Así son algunos de los 17.000 voluntarios que acompañaron a León XIV: «Quería servir a los demás»

Son rostros concretos que han querido ser testigos de la alegría del Evangelio a través de su entrega desinteresada

Alzad la mirada, salid de vosotros mismos. Mirad al otro; allí es donde encontraréis el rostro de Cristo. Esa ha sido la actitud con la que miles de voluntarios han afrontado las tres intensas jornadas con el Sucesor de Pedro, el Papa León XIV, en Madrid. Más de 17.000 rostros concretos que han querido ser testigos de la alegría del Evangelio a través de su entrega desinteresada.

«Me animé a ser voluntaria porque este año me confirmé y, a raíz de ello, empecé a querer aprender mucho más de la religión y a mejorar mi relación con Dios», confiesa en conversación con El Debate Ángela, quien estuvo ayudando a los peregrinos durante la Santa Misa en Cibeles, además de colaborar en redes sociales.

«Ver el esfuerzo, la coordinación y la dedicación de tantas personas me ha impresionado mucho y me ha permitido valorar aún más todo lo que se hace para que algo así salga adelante», afirma esta joven de 19 años.

Algunos de los voluntarios que participaron en la Santa Misa

Algunos de los voluntarios que participaron en la Santa MisaCedida

Para Ángela, esta experiencia «ha sido muy enriquecedora» y una oportunidad para «valorar aún más la importancia del servicio a los demás» porque «hay más dicha en dar que en recibir», tal y como recordó el Pontífice en Ifema.

Este ejemplo de entrega también sorprendió a Santiago, que fue «ayudante de los ministros de la Santa Comunión» también en Cibeles. «Las cosas en la parroquia solo salen adelante cuando hay personas dispuestas a ofrecer su tiempo libre», advierte a este medio. Por ello, aunque confiesa que estuvo «demasiado pendiente de que todo saliera bien y menos de que estaba llevando a Dios a mi lado», el ejemplo de los organizadores le impresionó: «Querían ser delicados con Jesús sacramentado y así nos lo transmitieron», relata.

En palabras de este joven de 19 años, «delicadeza es lo que se tiene con las cosas preciadas, ¿cuánto más con las personas amadas? ¿Cuánto más con Jesús?».

Este «ejército silencioso» también ha contado con historias como la de Ilona, una finlandesa afincada en Madrid desde hace cinco años. Ella confiesa que, aunque no le «gusta nada el calor ni las multitudes», quería vivir la visita de León XIV a España «entregándose».

«El Papa se entrega completamente, su vida es servir a los demás», reflexiona esta profesora de universidad. «Entonces yo quería unirme al Papa en ese estado de servicio y, aunque tenía mucho trabajo y varias veces me han preguntado si estaba segura de querer hacer el voluntariado porque era mucho tiempo y bastante cansado, yo quería vivir ese día como un acto de servicio para poder preservar este día en mi memoria», explica a El Debate.

Al igual que Santiago, Ilona fue voluntaria ayudando a los ministros de la Santa Comunión y, a pesar del inicial caos y la incertidumbre de su misión debido a problemas de seguridad —su zona era la misma Cibeles y la calle Alcalá, el epicentro de la procesión del Corpus Christi—, considera que «lo más importante no era la logística», incluso tampoco la presencia misma del Santo Padre o de los Reyes, sino que lo verdaderamente importante era «la inmensa responsabilidad de llevar al Señor a la gente». Ilona resume su día de voluntaria como una «aventura», pero una «aventura inolvidable».

Fieles recibiendo la hostia consagrad

Santiago, con el paraguas, ayudando durante la ComuniónEFE

Otro de los rostros concretos que ha acompañado al Papa en su etapa madrileña y desde las sombras ha sido Mariana, quien tuvo claro desde el primer momento en que se enteró de la noticia del viaje apostólico que «quería estar allí, no solo para verlo, sino también para ayudar».

Mariana, quien trabaja en Marketing, ha sido una de las jefas de equipo de los voluntarios, coordinando y liderando a otros «soldados» del «ejército silencioso» durante la Santa Misa para ayudar a pie de calle. Aquel día, 7 de junio, coincidía con su cumpleaños, revela en conversación con El Debate, y asegura que «precisamente por ser mi cumpleaños me hacía mucha ilusión comenzar este nuevo año de vida con un acto de servicio y de agradecimiento, y recibir su bendición».

Asimismo, indica que «uno de los recuerdos más bonitos que me llevo es haber visto a tantas personas generosas reunidas por una misma fe y un mismo deseo de ayudar, entregando su tiempo y esfuerzo de manera completamente desinteresada».

El último acto en Madrid del Papa León XIV fue con los voluntarios; allí otros dos portavoces expresaron su testimonio al Santo Padre. Nuño Adam Castrillo, voluntario y padre de familia, expresó que «cuando asumí la responsabilidad de desarrollar la plataforma de voluntarios, lo viví como mucho más que un proyecto técnico».

«Al decir que sí, descubres lo que esta visita significa de verdad. [...] Decimos que sí, no con lo que nos sobra —un rato libre, algo de dinero— sino con lo mejor de nosotros. Aquí tenemos voluntarios con muchísima experiencia: en seguridad, en protocolo, en logística, en sanidad, en mil oficios. Gente que no ha venido a echar una mano cualquiera: ha venido a poner su tiempo bueno y su talento al servicio de esto. Cuando das lo mejor que tienes, cuando te das tú, el que recibe lo nota; y tú también, porque descubres que lo mejor de ti no se gasta al darlo: crece», reflexionaba este padre de familia.

Castrillo terminaba su intervención dirigiéndose a León XIV y a los voluntarios, unas palabras que quiero hacer también mías: «Santo Padre, en nombre de todos los voluntarios: gracias por venir hasta aquí, por estar con nosotros estos días, por lo que nos ha dicho y ha hecho. Y a todos vosotros, [voluntarios], gracias por decir que sí, por escuchar y por dar testimonio con vuestra vida, servicio y entrega».

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