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Los cinco diáconos ordenados sacerdotes en la catedral de Sevilla

Los cinco diáconos postrados en tierra durante su ordenación sacerdotal en la catedral de SevillaArchidiócesis de Sevilla

Un superviviente de accidente, el exsecretario de un cardenal... así son los 5 nuevos sacerdotes de Sevilla

Monseñor Saiz Meneses celebró el 13 de junio la ceremonia en la catedral de la capital andaluza

La histórica catedral de Sevilla acogió el pasado sábado 13 de junio la misa en la cual han sido ordenados sacerdotes cinco diáconos que se han formado en el Seminario de Sevilla. Pablo Noguera, Pablo Bernal, Cristian Rodríguez, José Manuel Ruiz y Alberto Torres recibieron el sacramento del orden sacerdotal de manos del arzobispo, José Ángel Saiz Meneses.

Toda la comunidad diocesana de la capital andaluza se reunió para dar la bienvenida a los nuevos sacerdotes a los que se les presentan grandes horizontes apostólicos en sus ministerios.

5 pastores al servicio de Sevilla

Los cinco diáconos presentan perfiles diferentes, pero se muestran muy unidos y alineados en la misión diocesana sevillana que la Iglesia les ha encomendado.

José Alberto Torres, ministro que ha ejercido su diaconado en la parroquia Santa María la Mayor, pide a Dios que le conceda «ser un ministro ordenado con dignidad desde el trabajo a la Iglesia y la adhesión a Cristo para anunciar la Buena Nueva al mundo y transmitir que el único futuro del mundo está en los valores del Humanismo cristiano». También ha animado a todos los jóvenes que se estén planteando su vocación a que «no tengan miedo a dar una respuesta al Señor».

José Alberto Torres

José Alberto TorresArchidiócesis de Sevilla

Otro de los nombres que forman la lista de los cinco nuevos sacerdotes es el de Pablo Noguera Aledo, quien fue religioso franciscano de Cruz Blanca y secretario personal del que fuera cardenal arzobispo de Sevilla, fray Carlos Amigo Vallejo. Recibió la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, otorgada por la Santa Sede en 2007 en reconocimiento a su abnegado servicio a la Iglesia, y la medalla de la ciudad de Sevilla en mayo de 2022.

Noguera Aledo ha afirmado que «querría ser un sacerdote según el corazón de Cristo», y su intención en el ejercicio de su ministerio es «que hablen de Cristo y poco o nada de uno de quien actúa en su nombre».

Pablo Noguera Aledo

Pablo Noguera AledoArchidiócesis de Sevilla

Por su parte, José Manuel Ruiz ha contado la experiencia vivida en su llamada vocacional: «El momento en el que tomé conciencia de que el Señor me pedía algo mayor en mi vida fue la primera vez que hice el Camino de Santiago, en 2014, durante una adoración al Santísimo. (...) Después, durante el discernimiento a lo largo de varios años, tomando parte activa de mi parroquia, cuando supe que este era el paso que el Señor me pedía».

Cuando lleve varios años ejerciendo el ministerio sacerdotal, que comenzó el sábado 13, le gustaría que le reconocieran «como un sacerdote fiel a Jesucristo y a su Iglesia, con el único interés de hacerlo presente en medio del mundo a través de la celebración de los sacramentos y en mi día a día con el trato a las personas con las que me encuentre, siempre abierto a la escucha y misericordia, pero sin ir en detrimento de la defensa de la verdad que custodia la Iglesia».

José Manuel Ruiz

José Manuel RuizArchidiócesis de Sevilla

Pablo Bernal Colón, quien ha estado acompañando a León XIV en su viaje por España la semana antes de su ordenación, tras una dura experiencia de accidente de coche –en el que pudo haber perdido la vida, pero milagrosamente salió ileso– donde sintió cómo la intervención de Dios le emplazaba a responder a un planteamiento mucho mayor. Ante este desafortunado evento, llegó a plantearse una cuestión fundamental: «Si Dios me quería vivo, era porque mi vida debía tener un verdadero sentido».

«En el Camino de Santiago del año 2019 con la delegación de pastoral juvenil», fue cuando sintió con mayor fuerza esta llamada divina. Esos días de peregrinación le cambiaron la vida: «En una eucaristía experimenté un encuentro con Dios que me llevó luego al sacerdocio. Estaba en proceso de búsqueda personal y Dios salió a mi encuentro sin yo esperarlo. Esa experiencia cambió mis horizontes y le abrió la puerta a la inquietud por el sacerdocio».

También ha reconocido que se encuentra asombrado por la llamada al sacerdocio, «cuando humanamente veo que me queda grande», pero confía ciegamente en «la gracia de Dios, que en estos años siempre ha estado conmigo y que seguirá siendo así, lo que despierta agradecimiento».

Pablo Bernal

Pablo BernalArchidiócesis de Sevilla

El último de los cinco diáconos ordenados en la catedral de Sevilla es Cristian Rodríguez Domínguez, quien cuenta tan solo con 25 años de edad. Su testimonio es el de una vocación acogida a una temprana edad: «Mis comienzos están ligados al convento de las Hermanas de la Cruz, con sólo seis años. A partir de los nueve empiezo a tomar conciencia de qué supone ser sacerdote, de la vocación, de que cada uno tiene una, y de que en la medida en que la descubra, alcanzo la plenitud, la santidad, la felicidad, la armonía de vida. A través de muchos acontecimientos y personas, voy descubriendo que Dios me quiere para ser sacerdote. En 2013, tras unas convivencias, entré en el Seminario Menor, y fui descubriendo que tengo una inquietud fuerte hacia el ministerio sacerdotal. Poco a poco fui descubriendo que Dios me quiere para ser sacerdote. En 2019, finalmente, entré en el Seminario Mayor».

No duda en que querría ser un sacerdote al que la gente recordara «como alguien feliz y alegre, que en todo momento luchó para ver la voluntad de Dios cumplida en él».

Cristian Rodríguez Domínguez

Cristian Rodríguez DomínguezArchidiócesis de Sevilla

«Pastor, no funcionario; servidor, no dueño; testigo, no protagonista»

Durante la eucaristía, el prelado de Sevilla estuvo acompañado por el monseñor Teodoro León, obispo auxiliar de Sevilla; monseñor José Rodríguez Carballo, arzobispo de Mérida-Badajoz; y monseñor Roberto Octavio González Nieves, arzobispo de San Juan de Puerto Rico. Junto a ellos concelebraron numerosos sacerdotes, ante una numerosa asamblea de familiares, amigos y fieles.

Tras la proclamación del Evangelio, los candidatos fueron llamados por su nombre y presentados al arzobispo, quien, atestiguada su idoneidad por el rector del Seminario metropolitano hispalense, Andrés Ybarra, los eligió para el orden de los presbíteros con el asentimiento de la asamblea.

En la homilía, monseñor Saiz Meneses se sirvió de la primera carta de San Pedro (1 Pe 5, 2-3) para trazar un retrato luminoso del sacerdote según el corazón de Cristo: «Pastor, no funcionario; servidor, no dueño; testigo, no protagonista». Y, siguiendo el ejemplo de Jesús, que «no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por la multitud» (Mc 10, 45).

Tras la homilía y la manifestación pública de la disponibilidad de los diáconos para su ministerio, los ya sacerdotes se postraron en tierra durante el canto de las letanías de los santos, implorando la intercesión de toda la Iglesia. Llegó después el momento esencial del sacramento: la imposición de manos del arzobispo, en silencio, seguida por la de todos los presbíteros presentes, y la plegaria de ordenación, oración consagratoria que constituye a los elegidos en el orden sacerdotal.

Monseñor Saiz Meneses despidió la misa con un triple deseo: «Sed santos. Sed fieles. Sed sacerdotes según el corazón de Cristo». La comunidad diocesana da gracias a Dios por el don de estas cinco nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia que peregrina en Sevilla.

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