El recién ordenado sacerdote Christian Gawenda, viudo, padre de 3 hijos y abuelo de 3 nietos
Viudo, padre de 3 hijos, abuelo y ahora recién ordenado sacerdote a los 68 años
Christian Gawenda llevaba tres décadas al servicio de la Iglesia católica como diácono permanente
El pasado viernes 12 de junio, Christian Gawenda, padre, abuelo y viudo, recibió su ordenación sacerdotal a los 68 años en la catedral de Colonia, Alemania. En esta archidiócesis sirvió 34 años como diácono permanente, los cuales pueden estar casados y desarrollar labores pastorales, pero no celebrar misa ni administrar los sacramentos, labores reservadas a los sacerdotes.
A diferencia de la mayoría de los sacerdotes católicos de rito latino, Gawenda tuvo una vida familiar completa: fue marido y es padre de tres hijos y abuelo de tres nietos. Su historia muestra una vocación tardía que llega después de décadas de matrimonio.
El giro decisivo con la muerte de su esposa
Hace dos décadas, Gawenda se mudó de su primera parroquia en Vogelsang a Porz, donde se estableció con su esposa Therese y sus tres hijas. Desde entonces, ha servido como diácono permanente en el equipo pastoral de la parroquia de Porz, que incluye a muchos fieles de pueblos de la zona. Pero ahora vive solo en Libur; sus hijos adultos se independizaron hace tiempo, y su esposa falleció de cáncer hace un año y medio, una pérdida dolorosa que aún afecta profundamente a Gawenda, pero que también le ha abierto una nueva perspectiva: la de ordenarse sacerdote, incluso a sus casi setenta años.
La comunidad compartió el difícil momento de su enfermedad. La gente ofreció su apoyo, ayudó a la familia y, de esta manera, permitió que el diácono cuidara de su esposa y la acompañara en sus últimos momentos. «Queríamos planificar conscientemente esta despedida. Fue un momento muy triste, pero también muy gratificante», recuerda en una entrevista concedida a un medio local alemán. Lo que sintió tres meses después, como una especie de impulso interior, no fue una emoción repentina, fue la seguridad de saber que Dios le llamaba. Lo supo con certeza: «Sí, quiero ser sacerdote». Plantea esta nueva etapa como «una continuación de su vocación en la vida y para el sacerdocio».
En junio de 2025 le comunicaron que el arzobispo de Colonia, Rainer Maria Woelki, lo incluiría entre los candidatos a la ordenación y que posteriormente lo ordenaría sacerdote en la fiesta del Sagrado Corazón de 2026. «El hecho de haber sido ordenado sacerdote tan rápidamente fue increíblemente emotivo para mí y aún me conmueve profundamente. Sentí una alegría inmensa», explica Gawenda.
34 años de diácono permanente
Su larga etapa como diácono permanente, 34 años, ha supuesto mucha felicidad en su vida. A mediados de la década de 1980 descubrió un anuncio en el periódico parroquial que promovía las vocaciones eclesiásticas, incluyendo un programa de formación a tiempo parcial para convertirse en diácono. «Eso me atrajo porque quería trabajar con la gente, me apasionaba la liturgia y amaba la Eucaristía», explica Gawenda. «Así que marqué la casilla para diácono, después de consultarlo con mi esposa. Era importante para mí que ella apoyara esa decisión». Afirma que no habría sido de otra manera: «Al final, ella siempre me ha apoyado a lo largo de los años y ha sido una fuente de fortaleza para mí en mi ministerio diaconal».
En septiembre dejará Libur y se incorporará a un nuevo equipo con nuevas responsabilidades pastorales. «Con ello, renuncio a una parte importante de mi vida, y con sentimientos encontrados (...), porque echaré de menos la responsabilidad de la iglesia local», admite con sinceridad. Como ha hecho a lo largo de toda su vida, desde su reciente ordenación se ha puesto al servicio de la Iglesia católica en donde ella le necesite más.