La histórica iglesia anglicana de San Jorge en Brigus (Canadá)
Los anglicanos de Canadá aprueban un ritual para «bendecir» a los que soliciten la eutanasia
«La Iglesia Anglicana ha normalizado aún más el asesinato como respuesta al sufrimiento humano», lamentan en el país norteamericano
«No es nuestra intención entrar en los argumentos éticos sobre la muerte asistida, ni ofrecer un argumento moral a favor o en contra de la misma». La Iglesia anglicana de Canadá se ha lavado de esta forma las manos en el debate sobre el suicidio asistido, y se ha limitado a señalar que «estamos llamados a responder pastoralmente a las necesidades e inquietudes de quienes nos rodean. Dondequiera que la iglesia sirva, somos el Cuerpo de Cristo extendiendo la mano a los que sufren, a los enfermos y a los moribundos». «Cuando alguien busca atención pastoral, la iglesia responde: existe el deber de brindarla», sentencia en un documento que acaba de publicar: Liturgias pastorales en el momento de la muerte en contextos de muerte médicamente asistida.
Lo recoge el periódico canadiense National Review, quien señala otra de las justificaciones de la menguante Iglesia anglicana en Canadá que motivarían esta sorprendente decisión: «Ofrecer una respuesta pastoral a quienes están muriendo». «La muerte natural es parte natural de la vida. Ser asesinado no lo es», subraya el editorialista del periódico.
El documento aprobado por la Iglesia anglicana del país norteamericano también afirma que «las personas que eligen la asistencia médica para morir libremente y sin coacción pueden estar realmente preparadas para partir. Han vivido con problemas de salud complejos y desean que el dolor cese». «¿Cómo puede ser una bendición poner fin al sufrimiento de los seres queridos?», se pregunta el editorialista del National Review.
«La Iglesia Anglicana canadiense ha normalizado aún más el asesinato como respuesta al sufrimiento humano. Quizás aún peor: su validación podría resultar en muertes que podrían haberse evitado, ya que recibir la bendición podría convertirse en el punto de inflexión para algunas personas con tendencias suicidas, llevándolas a elegir la muerte en lugar de seguir luchando», denuncia el periódico.