29 de enero de 2023

Tanto Benedicto XVI como el cardenal Rouco fueron los principales protagonistas de la aparición de la Universidad san Dámaso

Tanto Benedicto XVI como el cardenal Rouco fueron los principales protagonistas del nacimiento de la Universidad san DámasoGTRES

Benedicto XVI y el cardenal Rouco recibirán la medalla de honor de la Universidad san Dámaso

La distinción se concede en el marco del veinticinco aniversario de la erección de la Facultad de Teología, cuyos protagonistas fueron el Papa emérito y el cardenal Rouco Varela

La Universidad Eclesiástica san Dámaso ha decidido conceder su máxima condecoración al papa emérito Benedicto XVI y al cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de la diócesis de Madrid.
La Medalla de Honor de Oro será concedida dentro de las las efemérides del veinticinco aniversario de la erección de la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
La concesión de las medallas acontecerá previsiblemente durante la celebración de la festividad de san Dámaso o de la festividad de Santo Tomás de Aquino.
El 6 de febrero de 2014, el entonces cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela y el Rector, Javier Prades, entregaron al Papa Francisco la Medalla de Honor de la Universidad.

Que se creyese de verdad que Cristo es el que salva y que no hay otro camino de salvaciónAntonio María Rouco Varela

La Congregación para la Educación Católica erigió la Facultad de Teología San Dámaso el 19 de septiembre de 1996, integrando en ella el Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Dámaso y en el curso 1996-1997, el Ciclo Institucional y el Bienio de Catequética.
Ya en octubre de 1994, el cardenal Rouco se planteó que «para que el centro de estudios de la diócesis de Madrid, con cierto carácter universitario, pudiera responder a lo que el Señor le pedía, y nos pedía, en ese momento de la historia de la Iglesia y de la diócesis, había que llevar a San Dámaso por el camino de la Universidad» y que de este modo, «favoreciese el sí a la fe, de toda la diócesis, en comunión con las demás Iglesias diocesanas y particulares de España, y en comunión con la Iglesia universal, donde el sí a Cristo, con respecto a la salvación del hombre, fuese neto; que se creyese de verdad que Cristo es el que salva y que no hay otro camino de salvación, no hay otra alternativa, ni en la historia ni después de la historia», declaró en su acto de despedida como arzobispo de Madrid en la antigua Facultad de Teología san Dámaso.
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