El senador demócrata y proabortista Dick Durbin
El senador proabortista Durbin rechaza el controvertido premio que la archidiócesis de Chicago quería otorgarle
El cardenal Cupich confirmó en un comunicado que el político demócrata no recibirá finalmente el galardón, aunque defendió su decisión inicial y denunció las divisiones en la Iglesia de Estados Unidos
El revés ha sorprendido a todos. Tras días de intensa polémica, el senador demócrata Dick Durbin —con un largo historial a favor del aborto y con prohibición de comulgar en la diócesis de Springfield desde 2004— ha decidido rechazar el premio que el cardenal Blase J. Cupich planeaba concederle y que debía recibir el próximo 3 de noviembre en Chicago por su respaldo a los inmigrantes.
La noticia se conoció este martes 30 de septiembre a través de un comunicado del purpurado, arzobispo de Chicago, quien hizo pública la renuncia del político y aprovechó para realizar un 'diagnóstico' personal sobre las fracturas internas que sacuden a la Iglesia norteamericana.
«El senador Durbin me informó hoy que ha decidido no recibir un premio en nuestra celebración Keep Hope Alive. Aunque me entristece esta noticia, respeto su decisión», comienza diciendo el comunicado.
Cupich mantiene su defensa del galardón
El asunto había desatado una fuerte polémica en la Iglesia de Estados Unidos, incluso varios obispos norteamericanos alzaron la voz contra la decisión. Pero, lejos de rectificar, el cardenal insistió en que el reconocimiento respondía a la «singular contribución de Durbin a la reforma migratoria y a su inquebrantable apoyo a los inmigrantes, tan necesario en nuestros días». Cupich lamentó, además, la «profunda división» que atraviesan los católicos en Estados Unidos:
«He visto cómo las divisiones dentro de la comunidad católica se han profundizado peligrosamente. Estas divisiones dañan la unidad de la Iglesia y socavan nuestro testimonio del Evangelio», aseguró, subrayando que la polarización política ha dejado a los católicos «sin hogar» en el espectro partidista estadounidense.
El cardenal defendió que la Iglesia no debe cerrarse en el 'todo o nada' a la hora de relacionarse con líderes políticos, recordando que «no hay funcionarios públicos católicos que persigan de manera consistente los elementos esenciales de la doctrina social católica, porque nuestro sistema de partidos no se lo permite».
«La condena total no es el camino a seguir, pues cierra el diálogo. Pero la alabanza y el aliento pueden abrirlo, al pedir a los destinatarios que consideren cómo extender su buen trabajo a otras áreas y cuestiones», añadió.
Propuesta del cardenal: «encuentros sinodales»
Cupich quiso además enfatizar que sería erróneo interpretar las decisiones relativas al evento Keep Hope Alive «como un ablandamiento de nuestra posición sobre el aborto». Recordó que la enseñanza de la Iglesia sobre esta cuestión permanece «firme e inmutable», pero advirtió que también deben atenderse otras problemáticas como la inmigración, la pobreza, la pena de muerte o el cambio climático: «El niño en el vientre materno, los enfermos y ancianos, el migrante y refugiado… todos seguirán estando en riesgo si nosotros, como católicos, no comenzamos a hablarnos respetuosamente y a trabajar juntos».
Así, el arzobispo de Chicago planteó una propuesta para 'salvar' la unidad de una Iglesia tan dividida: los «encuentros sinodales» en universidades católicas y comunidades locales, destinados a fomentar el diálogo entre católicos de distintas sensibilidades. «Podemos avanzar si mantenemos viva la esperanza», concluyó.